Lidia Pernas despierta el buen humor allá donde descubren que viene de la familia de A Peseta. Hasta a su nieta, en el colegio, le dicen: «Tu abuela se está acabando». Nada más lejos, claro. Pero forma parte ya de su libro de anécdotas el comentario que la pequeña de la casa dijo un día y que, recuerda, fue llegando al 2002: «Acababa de ter dolores de cabeza e me dixo ela: `¿Estás ben?, me parece que te estás deteriorando''». En el ámbito familiar pesetiña es el apodo cariñoso. «Que se che está acabando o mandato», le dicen también por la calle, en broma, la gente que conoce. «Esperemos que me queden moitos anos, senón qué cachondeo», suele responder ella. La peseta fue cambiando su «look» hasta convertirse una pequeña esfera plateada: «Cada vez me foron encollendo máis», comenta Lidia, que ya ha empezado a utilizar euros. «Por un lado sí, dame pena que se acabe a peseta -exclama- pero temos que ir pasándonos ó outro lado».