José Míguez, a por los 106 años

A MARIÑA

El «abuelo» de A Mariña, vecino de Burela, afronta más de un siglo de vida con humor y salud Cada año, José Míguez Paleo es noticia. En su caso, un año es un reto y un reconocido mérito. Porque a «Xosé do Ferreiro», como le conocen sus paisanos, le queda sólo un día para cumplir 105. Mañana, rodeado de la familia, seguramente no sople duda tantas velas. Nadie podría. Pesa más la lógica que la salud pues, con más de un siglo de vida, José Míguez conserva una salud de hierro. Y lo demuestra bien escribiendo su firma con un pulso envidiable o reaccionando con muy buen humor a las preguntas que se le hacen. ¿Cuál es el truco para superar como un roble el centenar?. Responde con una mirada franca: «Vivir ben a vida».

08 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Sin duda, a primera vista y sin conocerle a fondo, el anecdotario de José Míguez bien podría presidirlo el hecho de que a sus casi 105 años de edad sea vecino, curiosamente, de uno de los concellos gallegos con población más joven. «¿Cómo le va, don José?» no es cualquier pregunta en su caso porque la respuesta salta a la vista. El suyo es todo un reto a la vida. «Regular», dice José Míguez. Pero pronto le rebate su familia. «Se é que a médica de cabeceira nin o coñece. O médico venlle á casa de vez en cando para tomarlle a tensión». Está a punto de llegar del colegio la más pequeña de la casa, Henar, que indirectamente suele ganarse parte del protagonismo que cobra su bisabuelo cada 10 de marzo. En las fotos, es su acompañante predilecta. José Míguez tiene cuatro hijos, ocho nietos -tres de ellos repartidos por Argentina, Uruguay y Londres- y cuatro bisnietos. Berta, lectora en Inglaterra, le envió estos días un mensaje a través de la TVG. Míguez afronta así cada día. Se levanta «cando quero», dice. Empieza cada jornada con Cola Cao. Ahora, nada de vino pese a que se asocie a la longevidad. «Antes sí, pero tomei moito viño de novo -explica riendo-. Agora tomo mosto». El almuerzo, «cando mo dan». «¡Van bos os dentes!», exclama cuando se le pregunta por la comida. Come prácticamente de todo aunque de las «vacas tolas», dice no haber oído hablar. Se distrae con la tele y aún lee. «Pouca cousa», corrige. Otra de sus pasiones es visitar Labradela, su tierra, y recorrer sus montes.