El señor del mal

Pablo Vales Esteban. 48 años. Informático.


Desde su recargado trono de jade, asentado sobre los mejores tesoros El Señor del Mal todo controlaba. Bueno, casi todo. Ya que, como todo buen Señor del Mal sabe, lo importante es saber delegar.

Delegó en sus mejores generales la seguridad de las fronteras. Y ellos delegaron a su vez la seguridad de los caminos a sus subalternos. Y estos delegaron la seguridad de las ciudades... Y se delegó también la seguridad de villas, de pueblos… Y los que quedaron delegaron la seguridad del Palacio del Señor del Mal.

-¿Me estás diciendo que la seguridad de Palacio está en manos de los Becarios?

-Es peor, mi señor -repuso el senescal, encogiéndose-. Hasta ellos han conseguido delegar.

-¡¿En quién?!

-¿Recuerda que dentro del plan de concienciación familiar creamos una guardería?

-¡No jodas! -exclamó poniéndose en pie.

-Los mayores han delegado en aquellos que han aprendido a usar el orinal.

-Al menos delegaron en los más inteligentes… -repuso dejándose caer en el trono.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El señor del mal