«Tenía muchas ganas de dormir con manta»

«Los espaguetis en la playa de Caldebarcos están a años luz de los de Madrid», dice la viguesa


A la una de la mañana, cuando muchos no se han ido todavía a la cama, a Alba Lago Díaz (Vigo, 33 años) ya le suena el despertador. Es la presentadora del informativo matinal de Telecinco. Eso sí, en agosto se ha podido librar para escaparse, entre otros lugares, a su querido Caldebarcos, en Carnota.

-¿Por qué este lugar?

-Vengo a Caldebarcos todos los veranos desde que nací. Aunque antes eran dos meses y ahora son solo unos días.

-Un rincón especial, ¿no?

-Es como volver a mi infancia. Tenía muchas ganas, sobre todo, de dormir con manta, después de los 40 grados y la ola de calor en Madrid [sonríe]. Y necesitaba dormir. Recuperar los ritmos de sueño circadianos, los de la gente normal.

-¡Menudo ritmo llevas!

-Me levanto a la una de la mañana y entro a trabajar a las dos. Y salgo a las nueve. Con lo cual, voy al revés del mundo. Por eso, este es mi rinconcito de descanso.

-Entonces, más de un sueñecito te habrás echado en la playa...

-¿Siesta? ¡Todos los días! Y de noche duermo hasta las diez de la mañana, que para mí es, vamos, no te lo puedes creer. Esto es un paraíso que no se puede contar mucho, porque si no viene más gente [se ríe]. No tiene nada que ver con Riazor o Samil. Esto es ajeno a las masas [ríe otra vez].

-¿Pero consigues desconectar de verdad de la actualidad?

-No, es imposible, porque además la gente te pregunta. Y yo tengo el hábito de despertarme con la radio y ver las portadas de la prensa. Lo único, no profundizo tanto a no ser que el tema me interese mucho.

-Me contaron que te gusta mucho viajar...

-Mucho, mucho. Desde hace ya varios años, lo de ir de rebajas no es lo mío. Invierto mi tiempo y mi dinero en viajar y conocer. Además, si son destinos que te provoquen un shock cultural, mejor. Porque si no, al final te quedas en tu burbuja y no eres capaz de comprender los problemas del mundo.

-¿Cuál es el destino este año?

-Me voy ahora al sudeste asiático. Un viaje frenético por Camboya, Vietnam y Tailandia.

-¿Y qué comida echas de menos en Madrid?

-¡Imagínate! Unas navallas, unos caramuxos bien cociditos, un pulpo... Ahora, de hecho, vamos a hacer una caldeirada.

-¡Menudos manjares!

-Es que aquí en la playa todo sabe de una manera distinta. Da igual que sean unos espaguetis, con tomate, que saben muchísimo mejor. Están a años luz de los que me pueda hacer yo en el centro de Madrid [se ríe].

-¿Cómo sobrevives en la capital?

-En realidad estaba a punto de morir justo antes de coger vacaciones [ser ríe]. Parecía un trapo exprimido al máximo. Estoy con tres ventiladores en mi habitación. Es que yo me meto en la cama a las seis de la tarde...

-La vida del presentador de un matinal da para un libro, ¿no?

-¡Bueno, bueno, claro que sí! Todo el mundo te compadece. O pasas por ahí, o no eres consciente de lo duro que es mentalmente, físicamente, hormonalmente y biológicamente ir contra natura.

-El año pasado comentaste en una entrevista que haces toples.

-No tengo ningún reparo en decir que sí, pero también es cierto que me cuido mucho de hacerlo en lugares en los que sé que nadie me conoce, para no estar expuesta a ningún tipo de susto. Por ejemplo, en Caldebarcos no hago toples [sonríe].

-No viene mal de vez en cuando...

-¡Por supuesto! Y el nudismo, claro que sí. Es una forma de liberarte después de estar oprimido durante todo el año. Dices: fuera ataduras, fuera ropa. Aquí estoy yo con el mundo.

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