Sergio Pazos: «Un amor de verano es como una oferta del banco»

Lo que más le gusta a este «showman» de una playa son las vistas, que si se acompañan de una cervecita, mejor

L. g. v.

Sergio Pazos acaba de estrenar Afiando con humor, su nuevo espectáculo con el que está de gira este verano. En sus ratos libres le gusta ir en bicicleta y nadar. Le gusta variar de playas, por lo que se deja llevar, pero a ser posible prefiere que tengan buenas vistas.

-Siendo de interior, ¿playa fluvial, río o piscina?

-Pues donde mejores ‘vistas’ tenga [risas]. En caso de pasar de mirar cuerpecitos escandalosamente bien cuidados y armonizados con el canon de belleza clásico, pues una piscina solitaria.

-¿Qué haces para soportar las altas temperaturas?

-Llevarme bien con las bajas temperaturas.

-¿Te gusta escaparte a la playa?

-Sí, claro. Soy de interior, pero no tonto. El mar es desintoxicación telúrica, energía total. En las playas puedes correr, pasear, nadar.

-¿A cuál te gusta ir?

-No tengo una fija, me dejo llevar. Este verano he conocido la zona de Bascuas y playa Major gracias a mi amigo Jose Portas, un tipo especial que vende la mejor carne gallega, de Madrid al mundo.

-¿El peor verano de tu vida?

-El clásico verano. Que de jovencito te enamoras por primera vez, y claro, cuando ella se fue, pues hubo inundaciones que llegaron a poner en peligro la cosecha de la zona ese año.

-Hubo algún amor de verano entonces, ¿no?

-¡Ay, ay, ay! Los amores de verano son como las ofertas de los bancos, parecen una cosa y después son otra. Alguno hubo, pero que me marcaran, pocos.

-¿Qué actividades realizas en tus días libres?

-Adoro la bici, soy ciclista compulsivo, me ayuda a descargar adrenalina, desintoxicar mente y cuerpo y me mantiene en forma. Unas carreras por la playa tampoco son mal plan. Y nadar, aunque no soy muy fino en ello, por lo menos floto.

-¿Cuál es el momento más cómico que viviste en una playa?

-Ese momento en que, por vergüenza, y ante un montón de mirones, te quitas el calzoncillo a toda pastilla para ponerte el bañador para que no te vean, y zasca, te lo pones del revés. Entonces, te lo vuelves a quitar y te lo intentas poner más rápido incluso que la primera vez, y tropiezas con una pierna y te caes al suelo y ya te han visto todo y toda tu incapacidad... Pues eso.

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