Verano sin canción


Año tras año he vivido con la suerte de haber podido escapar de casi todo en la vida. Incluso de las canciones del verano. Solo me sentí perseguido una vez por Jacqueline de La Vega. Presentaba concursos, galas, matinales. Incluso llegó a gustarme durante unos minutos. Los mismos que dura el amor individual. Pero tratar de obviar algunas facetas de lo cotidiano es tan estúpido como inútil.

El Koala me perseguía a todo volumen, desde la radio del coche parado frente a mi casa hasta el supermercado. Aparecía de pronto acomodando sitio entre un nuevo intento renovado de Madonna y una Amaral empeñada en buscar el amor de los indies. Huir de aquel señor que quería hacer un corral era imposible.

Mis amigos y yo decidimos llenar las noches de calor con fiestas temáticas donde el guion establecido por adelantado evitase coger un giro equivocado, donde el enunciado del cartel publicitario fuese un no rotundo a modo de portero de discoteca que dejase a todas las canciones del verano en la puerta de local.

Apenas sin filtro, convertimos el bar de un amigo en un guateque, en una playa de Hawái o en aquel bar de los 50 con John y Olivia.

Sin embargo todo modelo tiende a convertirse en obsoleto y, a veces, en poco atractivo. No nos quedó otro remedio que recurrir a lo de todo el mundo. Recuperar los 80. Cardados imposibles, colores coléricos y hombreras que convertirían cualquier espalda en una espalda de verdad. Incluso la mía.

En el cartel de la fachada del bar el mensaje era claro, un dibujo de una bola de espejos y una frase directa en color rosa sobre fondo negro: «Fiesta de los 80. A partir de las 23:30». El bar se llenó nada más abrir de Cindy Laupers, los más atrevidos se enfundaron un mono rojo como si de V se tratase y los más vagos recurrieron a Tom Cruise y su camisa blanca en Risky Business. La victoria resultaba demoledora.

A las 12 de la madrugada entraron dos señores de aquel pueblo costero vestidos -sin duda alguna- con sus mejores trajes. Atónitos y desconcertados, un poco decepcionados, se me acercaron para preguntar «¿Dónde están las de 80?» Los invité a una cerveza y se volvieron a casa. Aquel año no hubo canción del verano.

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Además, la revista de ocio de La Voz de Galicia se ocupa de las novedades literarias de los últimos días, como la novela Los amores de Nishino de la autora japonesa Hiromi Kawakami, considerada la nueva Murakami, y entrevista a Sonsoles Ónega, premiada con el Fernando Lara por Después del amor.

Fugas se completa con una completa agenda de ocio del fin de semana y un repaso a lo último que ha revolucionado la Red

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