«Tenemos 400 apartamentos que evacuar y solo unas horas»

Tatiana López NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

28 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Tiendas cerradas, autobuses aparcados y calles completamente vacías. Este esta era el escenario ayer en Manhattan a pocas horas de que el huracán Irene hiciera su entrada en una ciudad acostumbrada a estar abierta las 24 horas. En Times Square, las luces de neón fueron sustituidas por tablones para evitar desperfectos, y en la zona cero los obreros dejaron de trabajar. Battery Park, el barrio donde se erigían las Torres Gemelas, es una de las zonas incluidas en las evacuaciones obligatorias dada su cercanía al río. Se calcula que el delta del Hudson podría crecer hasta 30 centímetros por encima de su nivel, inundando buena parte de la parte baja de Manhattan. Por eso en edificios como The Post Tower, a dos calles del torrente, los agentes urgían a sus inquilinos a evacuar sus casas. «Tenemos aproximadamente 400 apartamentos que evacuar y tan solo unas horas para hacerlo. Lo más importante, por lo tanto, es que la gente coja solo lo imprescindible y salga cuanto antes», aseguraba Roberto Casso, casero del inmueble, quien a pesar de su consejo planeaba pasar la noche en su hogar. No es el único. Muchos neoyorquinos hacían oídos sordos a las advertencias del alcalde Bloomberg, que al final decidió no sacar a la gente por la fuerza, ni imponer multas.

«Yo pienso irme porque hay demasiados materiales de construcción que pueden salir volando en la zona cero», afirmaba Teresa Perales, una valenciana de vacaciones en New York.

Pero para Juan González y Javier Ríos, dos bomberos de Alicante que están en la ciudad para competir en las Olimpiadas de Bomberos y Policías, el alarmismo de la ciudad es parte de la propia naturaleza americana. «Todo esto es una exageración. Nosotros estamos acostumbrados a lidiar con catástrofes de verdad», afirma Juan, aunque «por si acaso nos vamos a casa de unos conocidos porque el hotel dice que no puede garantizar la seguridad». Para los que no tienen una cama amiga, se habilitaron más de cien albergues.