Un presidente de EE.UU. vuelve a Puerto Rico cincuenta años después

V. T. Nueva York / corresponsal

INTERNACIONAL

15 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El presidente Barack Obama visitó ayer durante cinco horas Puerto Rico, en una viaje inédito en los últimos 50 años, desde que John F. Kennedy estuvo en la isla en 1961.

En su discurso oficial insistió en que los ciudadanos de la isla tienen los mismos problemas y son iguales que el resto de los estadounidenses, pero también aseguró que serán ellos los que decidan su estatus para el futuro y que lo respetará. Puerto Rico, cedida por España a EE.UU. en 1898, es un estado libre asociado en el que son ciudadanos estadounidenses, pero solo tienen algunos de sus derechos -por ejemplo, no pueden votar en las presidenciales-. Y ese estatus es el que hace que una parte de los isleños consideren que EE.UU. ejerce un claro colonialismo sobre la isla y pidan la independencia. Así que ayer, mientras una parte aclamaba a su presidente, otra protestaba por la visita.

En las cinco horas que Obama pasó en el territorio caribeño aprovechó para tener una reunión con simpatizantes demócratas para recaudar fondos para la próxima campaña electoral.

«Si fuera Weiner, dimitiría»

Antes de comenzar esta visita, el presidente se había referido al escándalo protagonizado por el congresista demócrata Anthony Weiner con sus fotos de contenido sexual. Obama dijo en la noche del lunes que si él estuviera en el lugar de Weiner, dimitiría de su puesto en la Cámara de Representantes.