es pronto para saber quién será el candidato republicano a la Casa Blanca, pero todo indica que entre los que lo intentarán estarán más de los que participaron en el primer debate. Y sobre todo, parece que estará ella, la principal líder del Tea Party, Sarah Palin. La exgobernadora de Alaska no participó en el debate y aún no ha aclarado si se presentará o no a las primarias, pero sí está en todas las quinielas.
Los analistas la incluyen en todas las listas, los medios de comunicación dedican cada día más espacio a seguir sus andanzas y su nombre aparece en todas las encuestas. Pero ella sigue diciendo que aún no lo ha decidido y lo cierto es que esa podría ser una parte de la verdad.
La estrategia le da buenos resultados hasta el momento. Como no ha formalizado su candidatura, su imagen se libra del desgaste lógico. Y como no necesita darse a conocer, como les ocurre a sus potenciales contrincantes, parece que la ex candidata a la vicepresidencia estaría esperando a que pase el verano y a ver cómo van las cosas para tomar la decisión definitiva sobre su candidatura.
Por ahora, todo le favorece. Su extraña aventura a bordo de un autobús por la costa Este ha conseguido una audiencia enorme. La pretensión de alguna prensa de encontrar «muertos en sus armarios» dentro de los 24.000 correos que forman la correspondencia de la exgobernadora cuando ocupaba ese cargo en Alaska se ha vuelto a favor de Palin, que ha salido de la historia como una mujer trabajadora, recta, preocupada por su estado, sin ningún escándalo en su haber, pero acosada por algunos medios.