El jefe de la Iglesia anglicana planta cara a Cameron

Imanol allende LONDRES / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Lo acusa de llevar a cabo «políticas radicales que nadie votó»

10 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Las medidas políticas que está aplicando desde hace un año el conservador David Cameron en respuesta al enorme déficit público han sido criticadas por el máximo cargo de la Iglesia anglicana, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams. «Son políticas radicales que nadie ha votado y que causan miedo y preocupación en los ciudadanos», indicó. No sorprende el momento elegido por Williams para su ataque, tras una impopular reforma educativa y cuando arrecian las acusaciones de encubrir una semiprivatización de la sanidad pública.

No es la primera trifulca entre Estado e Iglesia en el Reino Unido, pero sí es la más sorprendente por la dureza de los términos empleados por el arzobispo. Williams, un hombre de marcada ideología laborista, afirmó en un artículo publicado ayer en la revista New Statesman, de línea conservadora, que «con una sorprendente velocidad nos están imponiendo políticas radicales y a largo plazo por las que nadie ha votado». A su juicio, «hay una comprensible preocupación por lo que significa la democracia en este contexto».

El arzobispo señala que la gente está preocupada ante la posibilidad de que el Gobierno abandone la responsabilidad que tiene de combatir la pobreza infantil, el analfabetismo y facilitar el acceso de todos a la mejor educación posible.

En este último punto, Williams se queja de que la reforma educativa del ministro Michael Gove se pasara con escaso debate en Westminster, utilizando un calendario de emergencia reservado para la legislación antiterrorista. «El hecho de que no haya existido un verdadero debate público sobre educación ha creado ansiedad y furor en la gente», sostiene Williams.

Reforma sanitaria

Además, el Gobierno acaba de anunciar reformas en la sanidad alegando una necesaria competencia para mejorar los servicios, pero que en realidad encubren el objetivo de facilitar una mayor participación del sector privado. Esta semiprivatización encubierta ha causado fuerte inquietud tanto entre los profesionales como en la sociedad.

Williams también critica el plan de Cameron de crear su gran sociedad, en donde las oenegés y los ciudadanos realicen más acciones de voluntariado, algo que el arzobispo califica de «terriblemente anticuado», y agrega que «se trata de una medida oportunista para tapar el recorte de los gastos». Cameron le respondió diciendo que es libre de opinar, pero que está «profundamente en desacuerdo con muchos de sus comentarios, sobre todo en lo que respecta a bienestar social y educación». El liberaldemócrata y ministro de Negocios, Vince Cable, recordó a Williams que entre tories y liberaldemócratas obtuvieron más de la mitad de los votos en las generales y que todo el mundo sabía que el Gobierno tendría que embarcarse en un programa radical de recorte del gasto público.