La plaza Tahrir exige la renuncia del jefe militar

Samer Al Atrush EL CAIRO / AFP

INTERNACIONAL

El epicentro de la revuelta contra Mubarak vuelve a estar ocupado tras la muerte de dos manifestantes por el Ejército

10 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Dos personas murieron la noche del viernes en la plaza Tahrir, en El Cairo, cuando la policía militar intentó dispersar a los manifestantes que pedían la renuncia del jefe del Ejército, dos meses después de la caída del presidente Hosni Mubarak, que le confió la dirección del país. Son los primeros muertos en unas manifestaciones desde la caída de Mubarak el 11 de febrero, por presión de una revuelta popular.

Fuentes médicas indicaron que, además de los dos muertos, al menos 18 personas resultaron heridas en la concentración celebrada en la plaza Tahrir, epicentro de la revuelta que acabó con el régimen de Mubarak. El Ministerio de Sanidad hizo un balance de un muerto y 71 heridos, algunos de ellos alcanzados por balas, y otros aquejados de problemas respiratorios o víctimas de golpes.

Al amanecer, la policía militar disparó al aire ráfagas de armas automáticas para dispersar a los manifestantes, según testigos. Un autobús militar y un camión civil fueron incendiados, y cerca se podía ver un camión del Ejército parcialmente calcinado. La policía militar desplegó alambres de espino y el suelo estaba cubierto de piedras.

La violencia provocó además el cierre por un período indefinido del Museo Egipcio, situado junto a la plaza Tahrir.

Los testigos afirmaron que el Ejército golpeó a los manifestantes y empleó balas reales. «No hemos utilizado balas reales», respondió un responsable militar, que pidió el anonimato y anunció que se ha abierto una investigación.

Ayer, unas mil personas seguían en la plaza Tahrir. Algunos manifestantes dijeron que piensan permanecer en el lugar hasta que se vaya el mariscal Huseín Tantawi, al frente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), depositario del poder desde la caída de Mubarak.

El mariscal Tantawi, de 75 años, fue durante dos décadas ministro de Defensa del derrocado presidente. «He venido a Tahrir porque estamos asistiendo a una contrarrevolución», afirmó uno de los manifestantes.