Un acuerdo in extremis evita el cierre del Gobierno de EE.UU.
INTERNACIONAL
Establece el mayor recorte del gasto federal de la historia del país
10 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En el último minuto llegó el acuerdo. Cuando solo faltaba una hora para que finalizará el plazo, demócratas y republicanos llegaron a un pacto para aprobar el presupuesto del 2011. Un acuerdo que permite al Gobierno de Barack Obama seguir funcionando pero establece el mayor recorte en el gasto de la historia de Estados Unidos.
Unos minutos antes de la medianoche local del viernes (6.00 de ayer en España), un sonriente Obama aparecía ante los medios en el monumento a Washington. Allí declaraba: «Tengo el agrado de anunciarles que mañana este monumento, así como todo el Gobierno federal, seguirán abiertos y funcionando». Pero también reconocía, de forma implícita, que el acuerdo suponía una victoria para los republicanos cuando afirmó que «algunos de los recortes que acordamos serán dolorosos».
En conjunto, los recortes supondrán 38.500 millones de dólares, que es prácticamente lo que pedían los republicanos. En lo que no cedieron los demócratas fue en dejar sin financiación el plan de planificación familiar que en los últimos días se había convertido en el caballo de batalla a causa del aborto.
John Boehner, el republicano que preside la Cámara de Representantes, dijo que el acuerdo despeja el camino para recortes aún mayores en años venideros. Y es que el conservador se ha visto presionado en los últimos días por el ultraderechista Tea Party para que recorte drásticamente el gasto público y reduzca así el enorme déficit de Washington.
Minutos después del acuerdo, y muy poco antes de las doce de la noche, el Congreso votaba para prorrogar el gasto una semana más y que de esa manera las cámaras puedan aprobar el presupuesto en los próximos días.
El pacto alcanzado por ambos partidos después de jornadas de tensas negociaciones en las que se implicó a fondo el propio Obama ha evitado el cierre del Gobierno. Dicho cierre hubiera implicado la suspensión temporal de empleo de más de 800.000 trabajadores federales, el cierre de multitud de oficinas y la ralentización en el funcionamiento del resto. En un momento, además, en el que la economía estadounidense todavía está en situación delicada.
Pero según la mayoría de los analistas, no fue esta la razón última que habría llevado a los políticos de ambos partidos a alcanzar un acuerdo. Parece que lo que empujó al pacto fue el enfado que cundía entre los estadounidenses ante el posible cierre del Gobierno y las repercusiones que ese enfado habría podido tener en las elecciones presidenciales del año próximo.
«Algunos de los recortes serán dolorosos»»
Barack Obama