La OIEA confirma daños en tres de los núcleos de reactores de Fukushima

EFE

INTERNACIONAL

Nuevas explosiones y un incendio han empeorado la situación en la planta. La OIEA opina que no se puede afirmar que la situación esté «fuera de control» y según EE.UU. los niveles de radiación podrían impedir las tareas de enfriamiento que hasta ahora han evitado una catástrofe. Japón se prepara para una fuga masiva de radiactividad. Tokio reduce su actividad entre el miedo y la salida de extranjeros.

17 mar 2011 . Actualizado a las 01:57 h.

El Organismo Internacional de Energía Atómica ha confirmado que están dañados los núcleos de los reactores 1, 2 y 3 de la central nuclear de Fukushima Daiichi, aunque aseguró que no se puede decir que la situación esté «fuera de control». «La situación ha evolucionado y es muy seria», reconoció en Viena Yukiya Amano, director general de la OIEA, quien aseguró que «el operador (de la planta) está haciendo lo máximo para restaurar la seguridad de los reactores».

Amano indicó que los núcleos siguen uno o dos metros al descubierto aunque reconoció que se desconoce «la situación exacta dentro de los reactores». El director de la OIEA indicó, sin embargo, que la presión en el interior sigue estando al nivel atmosférico, lo que «sugiere que siguen en gran parte intactos». Amano no quiso referirse a que el peligro sea mayor que ayer e insistió en que tanto el Gobierno como los gestores de la planta hacen todo lo posible para estabilizar los reactores.

En ese sentido, Denis Flory, responsable de Seguridad Nuclear en el Organismo, indicó que la evolución de la crisis dependerá «de la capacidad de enfriar el núcleo y de reducir la presión». Flory destacó que se han registrado emisiones de gases y vapores a la atmósfera pero no de partículas sólidas, algo especialmente peligroso en el caso del reactor número 3, que emplea plutonio como combustible nuclear. Respecto a la radiación, Amano admitió que los niveles «han aumentado en Tokio y otras ciudades» pero descartó que supongan un peligro para la salud humana.

Los responsables de la central japonesa de Fukushima trabajaban hoy por evitar que escapen a su control los seis reactores, si bien fotografías de los números 3 y 4 muestran importantes destrozos, en un intento de evitar una tragedia nuclear. Y es que la situación en la central nuclear ha empeorado tras nuevas explosiones, posibles daños en la cubierta interna de un reactor y altos niveles de radiactividad. Además se han detectado problemas en alguno de los reactores de otra central cercana, la de Fukushima II.

De hecho, la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense asegura que la piscina de almacenamiento de combustible usado del reactor 4 de la planta nuclear japonesa Fukushima no tiene más agua, lo que genera niveles de radiación «extremadamente altos». «Además de los tres reactores que estaban operando al momento del incidente, ahora mismo también hay un cuarto reactor que genera preocupación. Este reactor estaba cerrado al momento del terremoto», dijo el jefe de la NRC, Gregory Jaczko, quien afirma que los niveles de radiación podrían hacer que resulte imposible continuar con las tareas de enfriamiento del combustible que hasta ahora han impedido una fusión nuclear y una catástrofe.

El Gobierno de Japón aseguró que el nivel actual de radiación más allá del perímetro de 20 kilómetros ya evacuado alrededor de la central nuclear de Fukushima no supone «un riesgo inmediato para la salud». El ministro portavoz, Yukio Edano, aseguró en rueda de prensa que el nivel de radiactividad entre los 20 y 30 kilómetros de la central, donde se ha pedido a los residentes que permanezcan en casa con las ventanas cerradas, no conlleva efectos perjudiciales directos.

También dijo que los responsables continúan trabajando «con todo el apoyo de los sectores relevantes» para intentar bajar la temperatura de los reactores de la planta, donde hoy se produjo un nuevo incendio en el edificio del reactor 4 y se vieron grandes columnas de humo procedentes del 3.

Dificultades en la refrigeración

Antes las dificultades para inyectar agua marina en el reactor 3 desde la propia central por el alto nivel de radiación, un helicóptero de las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército) partió esta tarde desde la vecina ciudad de Sendai para arrojarla desde el aire. Sin embargo, los elevados niveles de radiactividad detectados en esa zona llevaron en el último momento a abortar el intento, según la televisión nacional NHK, que citó fuentes del Ministerio de Defensa.

Los responsables de la operación habían advertido de que el vertido de agua desde el aire era una operación delicada, puesto que el helicóptero no puede permanecer mucho tiempo sobre el reactor a causa de la elevada radiactividad y debe arrojar el agua pasando varias veces sobre el mismo.

Según la agencia local Kyodo, se teme que el reactor haya liberado vapor radiactivo debido a daños en su sistema de contención.

El edificio que alberga ese reactor quedó dañado este lunes a causa de una explosión de hidrógeno y ayer, martes, se detectaron altos niveles de radiación en sus inmediaciones.

Evacuación temporal

La elevada radiación llevó a evacuar a la mayoría de los 800 trabajadores de la central, donde quedaron solo cerca de medio centenar de ingenieros, que hoy tuvieron que abandonarla temporalmente a causa de una nueva subida de la radiactividad. Algunos medios apuntan a que los empleados podrían haber regresado a las instalaciones, aunque por el momento el Gobierno no lo ha confirmado.

La empresa operadora, Tokyo Electric Power (TEPCO), publicó hoy una fotografía del edificio del reactor número 4, y en la imagen se ve que una gran porción que de la pared exterior se ha caído. En el cuarto piso hay un agujero de ocho metros de diámetro y se puede ver el interior a través del boquete, causado ayer por otro fuego. Hoy también se informó de que han quedado total o parcialmente dañadas las barras de combustible atómico de los reactores 1 y 2. Además, continúa bajando el nivel del agua en el reactor 5, apagado al igual que el 6 pero en el que también hay problemas.

Temor desde Francia

La presidenta del Instituto de Radioprotección y Seguridad Nuclear de Francia (IRSN), Agnès Buzyn, aseguró hoy que «vamos camino» de una catástrofe como la de Chernóbil y que «su amplitud dependerá de la cantidad de radiactividad que se libere a la atmósfera».

«Las soluciones que están adoptando los japoneses parecen temporales», indicó Buzyn, quien señaló que «el agua que pueden lanzar los helicópteros (militares enviados por el Gobierno japonés para refrigerar el reactor) es irrisoria vista la amplitud de la zona afectada».

La responsable francesa de seguridad nuclear indicó que la radiactividad procede del corazón del reactor número 2 y señaló que «posiblemente irá en aumento en los próximos días».