Increpan al juez Garzón en el juicio contra el ex dictador argentino Videla

Agustín Bottinelli BUENOS AIRES/LA VOZ.

INTERNACIONAL

Los acusados pidieron abandonar la sala, molestos por la presencia del magistrado español

11 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El magistrado español Baltasar Garzón fue increpado e insultado ayer por simpatizantes de Jorge Rafael Videla, dictador al que juzgan, junto a otros treinta represores argentinos, por delitos de lesa humanidad.

De visita en Argentina, Garzón acudió a la sala de audiencias de Córdoba donde se celebra el juicio, acompañado por el secretario de Derechos Humanos argentino, Eduardo Luis Duhalde. Momentos antes del primer intermedio, los acusados, con Videla a la cabeza, pidieron abandonar la sala, molestos por la presencia del juez y del funcionario kirchnerista, que en tiempos de la dictadura militar fue un abogado defensor de detenidos.

Fuera de la sala, un grupo de familiares y partidarios de los represores insultó al juez. Entre los agresores se encontraba Liliana Fernández de Cutiellos, viuda de un teniente coronel asesinado en 1989 en el intento de asalto a un regimiento militar durante el gobierno de Raúl Alfonsín. La mujer le preguntó a Garzón: «¿Qué pasó con los atentados de ETA?», al tiempo que otro simpatizante de Videla golpeaba a un periodista local. Mientras, el juez y Duhalde se dirigían a una sala de los tribunales, en la que el magistrado ofreció una rueda de prensa.

Tranquilizados los ánimos, Garzón recibió un documento de apoyo por parte de la agrupación H.I.J.O.S. y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.

Ante las preguntas de los periodistas, el español explicó que «aquí todos tienen garantías, incluso los imputados, como no la tuvieron aquellos a quienes ellos privaban de la libertad y que estaban apresados».

En cuanto a las agresiones y al retiro de Videla y los otros represores de la sala, Garzón respondió: «Estar aquí es un derecho que tienen los acusados, pero con estas situaciones buscan cargar contra quienes trabajan con legalidad. Creo que los acusados deberían demostrar dignidad, sobre todo con los testimonios de quienes sufrieron la falta de libertad». Opinó además que los juicios contra represores «demuestran que la sociedad no se rompe, que hay una reconciliación de las víctimas y la sociedad civil con la justicia, la cual, durante mucho tiempo, por leyes de impunidad no podía hacer nada».

El magistrado evitó hablar sobre su situación en España: «No puedo opinar sobre las causas, pero en caso de ser juzgado seré respetuoso con el tribunal».