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La policía expulsó ayer a un centenar de gitanos de origen rumano que se habían instalado en mayo en un campamento ilegal de la ciudad de Saint-Etienne, en el este de Francia.
La operación policial se prolongó durante varias horas. Además de echar a los alrededor de cien gitanos instalados en el lugar, un terreno público, los agentes desmantelaron las tiendas y chabolas en las que vivían desde que fueron expulsados de varias casas que habían ocupado en la ciudad de forma ilegal.
La de ayer fue la primera operación de este tipo desde que hace justo una semana el presidente Nicolas Sarkozy anunciase que la mitad de los campamentos ilegales de gitanos y poblaciones nómadas será desmantelada en un plazo de tres meses y que se expulsará a sus países de origen a los miembros de esos colectivos que hayan cometido algún delito.
Son medidas que el Gobierno de Sarkozy ha decidido poner en marcha a raíz de los recientes hechos violentos registrados en Saint Aignan (centro del país), después de que la policía matara a un joven romaní durante una persecución.