California pagará barata la desidia

Victoria Toro NUEVA YORK/LA VOZ.

INTERNACIONAL

El estado norteamericano indemnizará con 20 millones de dólares a Jaycee Dugard, que estuvo secuestrada 18 años por culpa de la dejadez policial

03 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Jaycee Dugard recibirá 20 millones de dólares de California. De esa manera, el estado evita una denuncia que podía haberle costado mucho más. Y es que ya nadie duda de que la desidia de los funcionarios californianos es responsable de que el drama de Dugard se alargara durante tantos años, 18 para ser exactos. Así que el razonamiento en la aprobación de la indemnización que recibirá Dugard es que el estado no fue capaz de supervisar adecuadamente a su secuestrador, convicto por crímenes sexuales y en libertad vigilada.

Jaycee era una niña de once años cuando fue secuestrada por un violador, Phillip Garrido. La pequeña salía con su bicicleta para ir a la escuela en South Lake Tahoe cuando, ante la mirada de su padrastro, fue introducida a la fuerza en una furgoneta. Su padrastro no pudo hacer nada para evitarlo y las autoridades no hallaron nunca al secuestrador ni a la niña. Para los ojos del mundo tuvieron que pasar 18 años antes de saber algo más de Jaycee. En agosto del año pasado, cuando se cumplían esos 18 años de secuestro, Jaycee Dugard, que había ido con Phillip Garrido a la oficina de libertad condicional, les dijo a los funcionarios que ella era la niña secuestrada.

Durante ese período, Garrido mantuvo a Jaycee y a las dos hijas que tuvo con ella, que ahora tienen 12 y 16 años, viviendo en unas tiendas de campaña y cobertizos en el patio de su casa. Pero lo asombroso de esta historia es que durante esos años, Garrido recibió en su casa las visitas de al menos seis oficiales de libertad condicional que fueron incapaces de ver lo que ocurría en el patio trasero. Las autoridades están convencidas de que, tal y como denunció Jaycee Dugard a principios de este año, una adecuada supervisión de Garrido podría haber reducido mucho el cautiverio de Dugard y de sus dos hijas.

Un cautiverio que, según los médicos que las han atendido desde su liberación, marcará a las tres toda su vida. Y es que tras su secuestro, Jaycee no tuvo ningún tipo de educación académica y las dos niñas que nacieron fruto de las violaciones de su carcelero no asistieron nunca a la escuela ni fueron vistas por un médico en todos esos años. Las tres, que residen en un lugar sin identificar de California para evitar a los curiosos, reciben desde su liberación terapia intensiva. Y además, Jaycee está preparándose para obtener su diploma de secundaria porque tiene la intención de ir a la universidad.

En marzo pasado, una cadena de televisión emitió las únicas imágenes de la mujer, que ahora tiene 30 años, que se han hecho públicas hasta el momento. En el vídeo, Jaycee agradecía el interés por ella y por sus hijas y aseguraba que se encontraban bien. «Es un largo camino, pero lo estoy logrando», afirmaba la mujer.

El pasado jueves, cuando la legislatura de California hizo público el monto de la indemnización, el juez de San Francisco, Daniel Weinstein, que ha actuado como mediador entre el estado y Jaycee, aseguraba que ella «es una joven muy notable. No está enfadada y no culpa a nadie».

También explicó Weinstein que el dinero de la indemnización servirá para pagar la terapia a la que tanto Jaycee como sus hijas parece que deberán someterse de por vida y, además, les proporcionará ingresos para mantenerse.

Pero, añadió Weinstein, una parte de esos veinte millones la utilizará Jaycee para crear una fundación. «Está muy interesada en ayudar a los demás, dijo el juez, sobre todo a personas en situaciones difíciles como la que ha vivido ella. Y quiere que su experiencia sirva para que los sistemas de libertad condicional funcionen adecuadamente».