Clegg aceptaría mantener a los laboristas en el poder si es nombrado primer ministro

Imanol Allende

INTERNACIONAL

Califica de «prepotente» que Brown pretenda seguir en el cargo si su partido es el tercero en votos

26 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El líder del Partido Liberal Demócrata británico, Nick Clegg, no quiere parecer una estrella fugaz en el firmamento político británico, por lo que ayer dejaba muy claro cuál es su doble objetivo: llegar a Downing Street como primer ministro y hacer todo lo posible para que el actual inquilino, el laborista Gordon Brown, no renueve mandato. Para ello, Clegg indicaba ayer que si los laboristas le piden entrar en coalición para mantenerse en el poder les ayudará a cambio de que el cargo de primer ministro recaiga en él.

El Partido Laborista se mantiene como la tercera fuerza, aunque por el peculiar sistema de votación británico esto no significa que no logre el máximo número de escaños y podrían seguir en el poder con la ayuda de los previstos ciento y pico puestos que lograrán los liberal demócratas. Así las cosas, Clegg ha querido dejar bien claro que él no es ni una burbuja, ni el chico político del momento; que, si los laboristas quieren evitar el regreso de los conservadores de David Cameron, él les ayudará, pero Brown se tendrá que ir. «La idea de que un partido político sea el tercero más votado y que aún así pueda colocar a su líder como primer ministro en Downing Street es, como poco, prepotente», indicó Clegg en una entrevista concedida al dominical británico The Sunday Times.

El mensaje de Clegg era muy inteligente y se dirigía como un toque de atención a la ejecutiva del Partido Laborista. La posibilidad de una coalición entre laboristas y liberal demócratas evitaría que llegara el poder a los conservadores y este es el objetivo principal laborista. Por otro lado, nadie está por encima del partido, por lo que en los despachos de los parlamentarios antibrownistas el mensaje calará como la gran posibilidad electoral si en la mañana del 7 de mayo ningún partido ha logrado la mayoría absoluta.

Clegg metió aún más los dedos en la llaga de los otros líderes políticos cuando dijo que, «tras las elecciones, la posición tanto de Cameron como de Brown en sus propios partidos se hará cuanto menos insostenible».

Crisis económica

Cameron siguió ayer vendiendo el único mensaje electoral que le queda, ante la posibilidad de una alianza no escrita entre laboristas y liberal demócratas: el país necesita un Gobierno fuerte y de mayoría para poder salir de la crisis económica.