La situación de Jerusalén Este tiñó ayer de pesimismo la cumbre de la Liga Árabe. Las advertencias hacia Israel y los augurios de un fracaso total del proceso de paz marcaron el inicio de la reunión en la ciudad libia de Sitre, mientras Gaza era escenario de los peores enfrentamientos del último año. El Ejército israelí dio por finalizada ayer su incursión nocturna en la franja.
«Si Jerusalén arde, esto significa que Palestina arde y si Palestina arde, eso significa que Oriente Medio arde», resumía el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan. En otras palabras, «Jerusalén es la joya de la corona y la clave para la paz, dañarla es prender el fuego», en palabras del presidente palestino, Mahmud Abás.
La expansión de asentamientos judíos en la ciudad santa, que ha desencadenado una crisis entre Israel y EE.?UU., pesó como una losa en los encendidos discursos. «Tenemos que sopesar la posibilidad de que el proceso de paz sea un completo fracaso», advertía el secretario de la Liga Árabe, Amr Musa. Ya no es aceptable un «final abierto» en las negociaciones que, durante los 20 últimos años, ha permitido a Israel seguir su curso.
Por eso, la Autoridad Palestina no volverá a sentarse a la mesa de negociaciones hasta que no haya un congelamiento total de asentamientos y se frene la política de hechos consumados, según subrayó Abás. La solidaridad hacia él y los palestinos abundó en una jornada de frases tajantes, aunque en la práctica los árabes no hayan contribuido demasiado a solucionar el enconado conflicto.