Entierran al disidente cubano Zapata «bajo un estado de sitio»

Isabel Sánchez

INTERNACIONAL

La familia acusa al Gobierno de asesinato y de retener el cadáver, y en el cortejo fúnebre se gritó «¡Libertad!»

26 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El preso político cubano Orlando Zapata, quien murió tras una huelga de hambre de dos meses y medio, fue sepultado ayer en su pueblo de Banes, 850 kilómetros al este de La Habana, bajo vigilancia de policías, agentes de seguridad y arrestos domiciliarios, narró la madre del opositor, Rosa Tamayo.

Acompañada de decenas de opositores, Tamayo, de 60 años, encabezó el sepelio al amanecer «bajo un verdadero estado de sitio», en un recorrido de pocos kilómetros desde su vivienda hasta el cementerio, adonde el cuerpo fue llevado en coche fúnebre, y donde se escucharon gritos de «¡Libertad!» y «¡Viva Orlando Zapata!» entre el centenar de asistentes.

«No murió de rodillas, murió de frente. La muerte de mi hijo me tiene que dar mucha fuerza, valor. Muchos hermanos [opositores] me acompañaron, pero hemos sido reprimidos y custodiados por los agentes de la seguridad del Estado hasta el último instante del recorrido», dijo conmocionada Tamayo. Algunas fuentes hablan de 50 policías.

Zapata, de 42 años, detenido en el 2003 y condenado a 32 años de reclusión por desacato a las autoridades y otros cargos, falleció el martes en un hospital de la capital. En un hecho inusual, el presidente Raúl Castro lamentó el miércoles la muerte.

«No admito mensajes de Raúl Castro de condolencias para esta madre. Ustedes me asesinaron premeditadamente a mi hijo», manifestó Tamayo, según la cual su casa estaba vigilada por decenas de agentes de seguridad.

Un centenar de disidentes fueron detenidos en estaciones policiales y hubo reclusiones domiciliarias «obligatorias y extrajudiciales» para evitar que fueran al sepelio. «Ha habido muchas detenciones ejecutadas bajo la amenaza de encarcelamiento, así el Gobierno buscó desdibujar el funeral», dijo Elizardo Sánchez, de la Comisión de Derechos Humanos. «La mayoría ya fueron liberados, pero todavía tenemos que verificar la suerte de algunos», añadió.

Retención del cadáver

La policía se apostó en los alrededores de la casa de Tamayo, la funeraria, el cementerio y la entrada al pueblo, relató Berta Soler, del grupo Damas de Blanco. «Era como un pueblo tomado por el Ejército japonés en Filipinas», dijo Elizardo Sánchez.

La oposición y la familia acusan de asesinato al Gobierno, de haber retenido hasta después del mediodía del miércoles el cadáver de Zapata y de exigir a la madre que lo sepultara ese mismo día. Según Sánchez, la familia se sintió insultada, pidió velar el cadáver y después de insistir se les permitió retrasar el entierro, primero unas horas y finalmente hasta las siete de la mañana de ayer.

«Pido a los países que aprieten la mano, que no tengan concesión ni con Fidel ni con Raúl ni con toda su descendencia», manifestó Tamayo, quien responsabiliza a las autoridades cubanas de lo que pueda pasarle ante estas denuncias que han tenido eco internacional.