Desdeña las medidas del Gobierno argentino para dificultar las perforaciones
18 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La compañía británica de exploración petrolífera Desire Petroleum anunció ayer por la tarde su intención de comenzar a perforar en aguas de las Malvinas la próxima semana en un proyecto de exploración de gas y petróleo en el norte del archipiélago, a pesar del decreto firmado por la presidenta argentina, Cristina Fernández, para controlar el tránsito marino entre Argentina y las islas.
La reacción del Gobierno británico al decreto argentino fue la esperada. Un portavoz del Foreign Office manifestó que las aguas que rodean las islas están bajo el control de las autoridades del archipiélago y que, por lo tanto, no se verán afectadas por el decreto. «Las regulaciones sobre las aguas territoriales de Argentina son una cuestión que compete a Argentina y esto no afecta a las aguas territoriales de las islas Malvinas, que son controladas por las autoridades de las islas», indicó el comunicado. Agrega que «Argentina y el Reino Unido son socios importantes y mantenemos una relación estrecha y productiva en una serie de asuntos bilaterales y multilaterales».
Pero tal como recordaba ayer el columnista de The Guardian Simon Tisdall, aunque «las protestas argentinas por las Malvinas puede que se evaporen como aire caliente, pensar esto fue el error que el Reino Unido cometió la vez anterior y casi 1.000 personas lo pagaron con sus vidas». La frágil economía argentina y las elecciones del próximo año pueden conducir a Buenos Aires a continuar con sus exigencias soberanistas.
Por esto no sorprendió escuchar voces de atención ayer en el Parlamento británico, como la del secretario del grupo mixto, el conservador Andrew Rosindell, quien pidió que el Gobierno convocara al embajador argentino con carácter de urgencia para expresarle que el decreto era «inaceptable». El presidente de este comité, Nicholas Winterton, calificó la medida de «patética e inútil».
En las últimas horas, la presidenta Cristina Kirchner reclamó que se haga cumplir al Reino Unido las resoluciones de la ONU sobre las islas. «Queremos que las resoluciones se le hagan cumplir a todos los países, porque es la única manera de convencerlos de que hay un derecho internacional al que todos debemos sujetarnos y respetar. Desde los más grandes, que se sientan en el Consejo de Seguridad, hasta los más pequeños», dijo la mandataria.