Londres convoca a la embajadora del país asiático para mostrarle su repulsa
30 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Pese a las presiones del Gobierno del Reino Unido, la familia del reo y organizaciones no gubernamentales como Reprieve y la ONU, China ejecutó ayer al ciudadano británico Akmal Shaikh, primer europeo al que se aplica la pena capital en el país asiático en casi 60 años. Shaikh, de 53 años, casado con tres hijos y condenado a muerte en el 2008 tras ser detenido en posesión de 4,03 kilos de heroína, fue ejecutado mediante inyección letal en la ciudad de Urumqi (capital de Xinjiang), un día después de que le informaran de ello.
El hecho fue condenado por el Gobierno británico, que en un comunicado firmado por su primer ministro, Gordon Brown, manifestó «horror» por la ejecución y por el hecho de que Pekín desoyera las peticiones de clemencia de Londres. La defensa de Shaikh argumentaba que este tenía un trastorno bipolar y había sido engañado por terceras personas para llevar droga a China, pero la Justicia del país asiático defendió que las pruebas médicas no habían mostrado ningún problema psicológico.
La ley china estipula la pena de muerte para las personas que sean detenidas en posesión de más de 50 gramos de un estupefaciente. Shaikh fue juzgado de acuerdo con esta ley y sus derechos fueron «completamente protegidos», aseguró la portavoz de turno de Asuntos Exteriores china, Jiang Yu.
Jiang lamentó además las palabras de condena del primer ministro británico y aseguró que China «expresa su fuerte disgusto por las acusaciones de Brown» y «no admite interferencias en su sistema judicial». La portavoz matizó que Pekín espera que la polémica «no cree obstáculos en las relaciones entre China y el Reino Unido», y confió en que Londres «afronte el caso con claridad» para subrayar que la ejecución «no tiene que ver con otros asuntos».
Algunos observadores señalaron que el rifirrafe mantenido por China y el Reino Unido en torno a la reciente cumbre del cambio climático (Londres acusó a Pekín de haber «secuestrado» las reuniones) pudo dificultar los esfuerzos de Londres para que Shaikh obtuviera clemencia.
En respuesta a la aplicación de la pena capital, el Ministerio de Exteriores británico convocó a la embajadora de China en Londres, Fu Ying. Un portavoz indicó que le había sido comunicada la condena por la ejecución. «He tenido una conversación difícil con ella», señaló el secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Ivan Lewis, encargado de recibirla.