El presidente depuesto Manuel Zelaya califica las elecciones celebradas ayer en su país como una farsa, un proceso de imposición militar totalmente ilegítimo
30 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En medio de la tensa calma de la jornada electoral hondureña, un punto en Tegucigalpa acumula la tensión política: la embajada brasileña, en la que vive recluido desde el 21 de septiembre Manuel Zelaya. A tenor de las palabras y el rostro que ofrece en la videoconferencia que mantuvo con La Voz, el ánimo del presidente depuesto no ha disminuido, y sigue en sus trece respecto a la crisis política y a las elecciones.
-¿Cómo se siente encerrado en la propia capital mientras los hondureños votan?
-Me siento fuerte y victorioso, porque el pueblo me está apoyando, y apoyando a la democracia, en rechazo a la dictadura.
-El índice de abstención en el 2005 fue del 45%. ¿Con qué nivel de abstención se daría por satisfecho para dar por fracasadas las elecciones?
-Si la abstención supera el 50%, las elecciones serán ilegítimas, y se deberá convocar al pueblo otra vez en un consenso de participación transparente.
-¿Tiene prevista alguna acción extra contra las elecciones?
-Impugnamos estas elecciones porque son dirigidas por la dictadura, porque hay represión y porque se ha violado el orden democrático sin enmendar el diálogo político. Ningún golpe de Estado en América ha llegado a una solución electoral sin un diálogo. Es la primera vez que EE.UU. apoya una terrible violación como esta al espíritu de la democracia de América Latina. A Honduras le costó 50 años salir de las dictaduras militares y ahora se está volviendo atrás por el apoyo de EE.UU.
-¿Qué consideraría un éxito y qué un fracaso?
-Ya existe un fracaso: el golpe de Estado. Las elecciones dejan la misma Corte Suprema, al mismo fiscal, a los mismos diputados y a los mismos militares. ¿Qué resuelven las elecciones? Absolutamente nada. Esto es una farsa electoral para engañar a ciertos sectores. Como decía Lincoln, usted puede engañar a parte de un pueblo todo el tiempo, a todo el pueblo por un tiempo, pero no puede engañar a todo el pueblo por todo el tiempo.
-¿Tiene fe en que el 2 de diciembre el Congreso le restituya en el poder? ¿Lo aceptaría?
-De ninguna manera. No acepto ningún acuerdo político para blanquear el golpe de Estado. Ni tengo ninguna posibilidad de que me restituyan, porque son los mismos que dieron el golpe de Estado los que van a votar.
-Si tiene claro que no va a ser restituido, ¿qué opciones baraja? Se habla de la posibilidad de que reciba un salvoconducto para salir del país...
-Yo estoy defendiendo el derecho del pueblo a que se respete su mandato. El sustento de la civilización occidental es que la democracia sirve a las reformas de una sociedad. Yo estoy defendiendo un principio, por el que estoy arriesgando hasta mi vida. No estoy buscando un cargo, el cargo me lo dio el pueblo; estoy defendiendo el mandato del pueblo, que termina el 27 de enero del 2010.
-Precisamente por eso, ¿se siente usted abandonado?
-Si usted cree que estoy abandonado dígale al señor Micheletti que me abra las puertas de la embajada y me deje participar en el proceso electoral: a ver quién es el que está solo. A mí me tienen recluido aquí porque tengo el apoyo popular.
-¿Qué mensaje le envía al mundo un día como hoy?
-Que no volvamos a los tiempos de la barbarie, del uso de los militares en la política. Es lamentable. La civilización se ha basado en que los procesos electorales sirven para resolver los problemas. El retorno de los militares a América es algo que el mismo EE.UU. va a lamentar.
-Parece que el continente se está dividiendo por las posturas respecto a Honduras.
-Hay que hacer un reclamo a EE.UU. por su cambio de posición, por haber abandonado las resoluciones de la OEA y de la ONU. Y si los presidentes de América Latina quieren que los quiten los militares y que los militares llamen a elecciones, que apoyen ese ejemplo
-¿Es todo esro un aviso para el continente americano?
-Y para España, y para Europa. Ustedes ya pasaron por revoluciones; Honduras está siendo masacrada estos días, hay muertes, mi gente está siendo reprimida. Esto no son unas elecciones, es un proceso de imposición.