Su aliado Gianfranco Fini le recuerda el deber de respetar al jefe del Estado y a las demás instituciones
09 oct 2009 . Actualizado a las 09:18 h.El contraataque de Silvio Berlusconi a la retirada de la inmunidad tras la sentencia del Tribunal Constitucional italiano no deja títeres con cabeza. Visiblemente enfadado y aún caliente la noticia, en sus primeras declaraciones arremetió no solo contra los magistrados, a los que calificó de rojos, sino que extendió el calificativo a la prensa y al presidente de la República, Giorgio Napolitano.
La resaca no ha calmado la ira de Berlusconi, que ayer desafiante lanzó un reto: «Voy a mostrar a los italianos de qué pasta estoy hecho». Estas palabras las pronunció en una entrevista en la que no escatimó nuevos ataques a Napolitano: «Fue elegido por una mayoría de izquierda. Sus raíces políticas son totalmente de izquierda, y la última designación de uno de los jueces del Tribunal Constitucional demuestra de qué parte está». Una censura impensable a una de las instituciones mejor valoradas por los italianos.
Las reprobaciones se extendieron a toda la magistratura. A los jueces los acusa de haber montado «juicios farsas, risibles, absurdos», y amenaza con «ridiculizarlos» ante los ciudadanos y en los juzgados.
En la misma entrevista, Il Cavaliere se presentó como el salvador del país: «Menos mal que está Silvio, sino el país estaría en las manos de una izquierda que tiene una organización con una minoría de la magistratura que usa el poder judicial para la lucha política, que posee el 70% de la prensa, que está toda a la izquierda, encabezada por La Repubblica y otros periódicos, y que posee los programas de debate político en la televisión pública pagada con el dinero de todos».
Berlusconi, dueño de un imperio mediático que incluye canales de televisión y periódicos, añadió que seguirá gobernando y que la decisión del Tribunal Constitucional no se lo impedirá. «Hemos gobernado sin esa ley desde el 2001 hasta el 2006 y continuaremos haciéndolo sin ella», dijo.
Reclama respeto para él
Abandonada la idea de una manifestación de apoyo, Il Cavaliere se prepara para dar la batalla. «El presidente del Gobierno tiene que ser respetado porque es el único cargo elegido por el pueblo», dijo después sin reparo en una reunión del partido, el Pueblo de la Libertad.
Las críticas a sus salidas de tono le han llovido de todas partes, comenzando por su propio partido, donde el ala proveniente de Alianza Nacional no ha acogido bien las duras palabras contra el jefe del Estado.
Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados, ha intentando frenar la verborrea de Il Cavaliere: «El indudable derecho político de Berlusconi de gobernar, otorgado por los electores, y de reformar el país, no puede hacerle olvidar su preciso deber constitucional de respetar al Tribunal Constitucional y al jefe del Estado».
En la misma línea, en la reunión que ayer mantuvieron con Napolitano los presidentes de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini, y del Senado, Renato Schifani, estos le mostraron su respeto a él y a la Constitución. Entre la oposición prevalece la idea de que Berlusconi «desprecia las instituciones», como comentó el diputado Luciano Violante. Y son muchas las voces, como la del centrista Casini, que piden a Berlusconi calma y respeto a la sentencia.