Rusia modernizará además el equipamiento de sus tropas en la región.
12 ago 2009 . Actualizado a las 21:14 h.El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha tenido estos días el protagonismo en las conmemoraciones de la guerra con Georgia del año pasado. Ahora, en el aniversario del final de aquella contienda, que duró cinco días, le toca el turno al primer ministro, Vladímir Putin.
Se trasladó hoy a Sujumi, la capital de Abjasia, con la chequera preparada. Antes de llegar, prometió a la provincia georgiana independizada ayudas por valor de unos 16.000 millones de rublos (más de 350 millones de euros).
De momento, ayer se firmó un paquete de asistencia de 10.900 millones de rublos, que se irán entregando entre 2010 y 2011, a los que se añadirán otros 2.500 millones. Después habrá todavía más dinero. Se trata, según explicó Putin en una entrevista a periodistas locales, de reforzar y modernizar las fronteras de Abjasia, su sistema de transporte y el equipamiento de las bases rusas allí desplegadas. También de cubrir su déficit presupuestario y contribuir a su desarrollo económico.
Cuando se le preguntó sobre si es posible que Georgia lance un nuevo intento de recuperar Abjasia por la fuerza, el jefe del Gobierno ruso respondió que «con las actuales autoridades georgianas no se puede descartar nada, pero ahora lo tendrían más difícil». Putin evitó relacionar los esfuerzos rusos por mejorar las infraestructuras de Abjasia con los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, cuya sede será el balneario de Sochi, ciudad situada a menos de 20 kilómetros de la frontera con Abjasia.
Primera visita
El ex jefe del Kremlin viajó acompañado del ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov, quien aseguró que en Abjasia hay 3.636 soldados rusos y en Osetia del Sur algo menos. Afirmó también que no hay intención de aumentar tales cifras ni tampoco de trasladar la Flota del Mar Negro a Abjasia. Según sus palabras, la Armada rusa «continuará en Sebastopol», el puerto ucraniano de Crimea cuyo arrendamiento vence en 2017.
Putin recordó que Georgia pasó a pertenecer al imperio ruso en 1783 y Abjasia «como principado autónomo lo hizo, casi 30 años más tarde, en 1810». «Fue más tarde cuando se incorporó a Georgia», señaló el primer ministro ruso dando a entender que no es ninguna tragedia que Tiflis haya perdido la soberanía sobre la región.
Rusia y Nicaragua son los únicos dos países del mundo que han reconocido su independencia así como la de Osetia del Sur.
«Aconsejé muchas veces a los dirigentes georgianos que mostraran paciencia y se ganaran el respeto, el reconocimiento y la confianza de Abjasia y Osetia del Sur, pero hicieron todo lo contrario», afirmó Putin. «Sólo con esa política hubieran podido recuperar su integridad territorial», añadió, cuando él mismo nunca demostró demasiada paciencia en relación con los separatistas chechenos.
La visita de hoy es la primera que efectúa un primer ministro ruso a Abjasia. Según reconoció, Putin estuvo allí en su época de estudiante, cuando el enclave era una de las principales zonas de veraneo para los soviéticos. El dirigente ruso pretende ahora potenciar otra vez el turismo ruso en la zona. El pasado mes de julio, Medvédev estuvo por primera vez en Osetia del Sur, coincidiendo con la firma en Turquía del acuerdo para la construcción del gaseoducto Nabucco. La iniciativa fue duramente criticada por muchos países de Occidente.