Italia acude de nuevo a las urnas mientras las modelos meten presión a Berlusconi

H.-J. Kaffsack / I. Domínguez

INTERNACIONAL

Según una grabación, invitó a una dama a esperarlo en «una gran cama»

22 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Podrá resistirlo? Y si es así, ¿hasta cuándo? ¿O lo superará sin inmutarse? Desde hace semanas prácticamente no hay día que no aumente la presión sobre Silvio Berlusconi. Ya sea por las fotos en el yacusi de su lujosa villa en Certosa, en Cerdeña, o las declaraciones de las modelos que al parecer fueron pagadas para embellecer las fiestas del político de 72 años y también para pasar la noche en la mansión romana de Berlusconi, Villa Grazioli.

De nada sirve que Il Cavaliere vea detrás de todo ello solo un complot de la izquierda, que políticamente apenas tiene poder contra él. Su imagen internacional y con ello la de Italia está hecha jirones y se ha hundido hasta cotas insospechadas. Y en el propio país son muchos los que temen que se siga perdiendo la confianza en la casta, como despectivamente se conoce a la clase política.

Y no hay día en el que no se destape algo nuevo, como también ocurrió este fin de semana. Ya hace tiempo que dejó de ser noticia Noemi, la estudiante de Nápoles que apenas había cumplido 18 años y que durante semanas fue noticia por su cercanía a Berlusconi. Ahora copan los titulares Patrizia D'Addario y Barbara Montereale.

Barbara afirma que Berlusconi le entregó un sobre con 10.000 euros por ir a Villa Certosa, aunque no habla de sexo. El diario La Repubblica, que lleva el timón a la hora de destapar todas las debilidades del multimillonario, informa que existen grabaciones en las que se escucha como el primer ministro invita a una dama (que sería Patrizia, de 42 años), a esperarle «en una gran cama». Le dice que va a ducharse y luego se pondrá la bata. Era la noche de las elecciones en EE.?UU.

En este clima enrarecido, Italia volvía ayer a las urnas, sin que se sepa bien su efecto en el voto. Se trata de la segunda vuelta de las provinciales y municipales de varias zonas, donde se vota en clave local, pero que en conjunto forman un campo de batalla general entre Gobierno y oposición, con plazas importantes en juego, como las provincias de Milán y Turín. Pero hay más. Con escasa publicidad y pocas esperanzas de éxito, se celebra un referendo que podría dar un vuelco al sistema político: plantea un cambio en la asignación de escaños en las generales, en sustitución de la célebre «ley cerdada» de Calderoli, diseñada para evitar un Gobierno de centro-izquierda. Daría automáticamente la mayoría de escaños al partido más votado para forzar un bipartidismo y acabar con el chantaje de los pequeños en las coaliciones, histórico lastre para gobernar.