Hace público el anuncio el mismo día en que el líder norteamericano se reunió con el palestino, Mahmud Abbas
29 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Pese al llamamiento explícito de la administración norteamericana, Israel no frenará la expansión de asentamientos. Representantes del Gobierno defendieron lo que llaman crecimiento natural de las colonias judías para garantizar una «vida normal». El anuncio significa un nuevo desafío al presidente Barack Obama. Se produce el mismo día que recibió a su homólogo palestino, Mahmud Abbas, y en vísperas de que inicie el viaje a Egipto, donde pretende lanzar un mensaje de concordia al mundo árabe. Para complicar las cosas, también ayer, fuerzas de elite israelíes mataron a un líder de Hamás en Cisjordania.
El futuro de los asentamientos ya existentes deberá ser decidido en negociaciones con los palestinos, aseguró el portavoz del Ejecutivo israelí, Mark Regev. Y, entre tanto, «hay que dejar que la vida normal en esas comunidades continúe». Es decir, permitir que las colonias sigan creciendo en territorio palestino, admitió Regev a preguntas de los periodistas. Nada nuevo. Sin embargo, sí resulta significativo que el gobierno israelí reiterara su postura ayer, respondiendo así a la secretaria de Estado, Hillary Cinton.
Clinton había empleado el miércoles un lenguaje contundente desde Washington. Según aseguró, Obama «quiere que se frenen los asentamientos, no solo los puestos de avanzada». Pero eso es precisamente lo único que el gobierno de Netanyahu está dispuesto a ofrecer, contraviniendo acuerdos firmados por sus antecesores. Regev subrayaba ayer que no se construirán nuevas colonias y que se desmantelarán los puestos de avanzada, sin admitir la congelación general exigida desde la Casa Blanca.
Reunión en la Casa Blanca
Las palabras del portavoz israelí estuvieron muy presentes en la reunión que Obama celebró con el presidente palestino horas más tarde para hablar del proceso de paz. En la entrevista, Obama trasladó a Abbas su apuesta por la fórmula de dos Estados. La reunión fue la tercera de las cinco previstas para buscar una solución al conflicto, tras las que mantuvo con el rey de Jordania y con Netanyahu.
Abbas llegó a esa reunión tremendamente debilitado por la postura israelí y también por las fuertes tensiones internas entre su partido, Fatah, y Hamás, la formación que controla de facto la Franja de Gaza. Una nueva muestra de la división llegó ayer, cuando Hamas acusó a las fuerzas del orden de Abbas de colaborar con Israel para acabar con la vida de uno de sus militantes cerca de la ciudad cisjordana de Hebrón.
Abdel Majid Dudin, miembro del brazo armado de Hamás y presunto cerebro de atentados en los noventa, murió por los disparos de soldados israelíes que habían rodeado su casa. Tras conocerse su muerte, portavoces de Hamás dieron libertad a sus «combatientes» en Cisjordania para vengarla.