Barack Obama expresó ayer solemnemente el compromiso de la nueva Administración estadounidense de liderar la abolición de todo armamento nuclear. Un objetivo que aseguró posible. «No soy un ingenuo, sé que no se alcanzará de manera inmediata, quizá yo no lo vea, pero debemos ignorar las voces de quienes nos dicen que el mundo no se puede cambiar; sí, se puede», dijo repitiendo su lema de campaña.
La intervención del líder de la primera potencia mundial tuvo un seguimiento masivo. Alrededor de 30.000 personas se congregaron en el castillo de Praga para verlo y oírlo de cerca. Obama es recibido allá donde va como una estrella del rock. Sus palabras arrancan aplausos y ovaciones incluso en los actos más protocolarios. Y esta vez no fue una excepción. Mano tendida y puño firme fueron, en líneas generales, las claves de su alocución.
Obama aseguró que su país está decidido a reducir el papel de las armas nucleares en la estrategia de seguridad nacional, pero matizó que no se deshará de todas ellas y que, mientras se sepa de la existencia de este tipo de armas en el mundo, mantendrá una capacidad «segura y confiable» para: «Disuadir a nuestros adversarios y tranquilizar a nuestros aliados».
Un importante giro
Esta posición supone, en todo caso, un giro de 180 grados a la política de su antecesor, quien abandonó los compromisos que previamente había adquirido Estados Unidos para su desarme progresivo. El dirigente demócrata prometió «acciones concretas» y no solo palabras. La semana pasada llegó a un compromiso en Londres con el presidente ruso, Vladimir Medvédev, para alcanzar un nuevo acuerdo a final de año que permita pasar de las actuales 2.200 cabezas nucleares por bando a 1.500. En Praga aseguró, además, que perseguirá «con agresividad» la prohibición de pruebas con este tipo de armamento y la ratificación, por parte de su país, del tratado de la ONU que persigue este objetivo.
Un mensaje que apunta sobre todo a Irán. «Queremos que Irán ocupe el lugar que le corresponde, económica y políticamente en la comunidad internacional, y apoyamos su derecho a producir la energía nuclear pacífica bajo una inspección rigurosa; ese es el camino», insistió el líder estadounidense.