El año 2008 fue muy rentable para Bill Clinton. El ex presidente estadounidense se embolsó 5,7 millones de dólares. Su trabajo consiste, fundamentalmente, en dar conferencias. Y esas conferencias fueron pagadas, en su mayoría, por compañías extranjeras.
Esta información, a la que ha tenido acceso la agencia Associated Press, forma parte de los documentos que su mujer, Hillary Clinton, ha debido presentar. Todos los altos funcionarios del Gobierno, y la nueva secretaria de Estado está entre ellos, están obligados a dar informes detallados de sus fianzas, las de sus cónyuges y las de sus hijos.
Gracias a esa documentación se ha podido saber que Bill Clinton recibió esos 5,7 millones de dólares y que de ellos, 4,7 millones fueron pagados por compañías extranjeras. El banco nacional de Kuwait, una empresa de Hong Kong y otras de Canadá, Alemania, Malasia, México y Portugal fueron los que contrataron al ex presidente en el 2008. Además, ejecutivos de varias de esas compañías también donaron grandes cantidades de dinero a la Fundación Clinton.
Conferencia en Canadá
La empresa que más pagó fue la canadiense Power Within, que tiene su sede en Toronto y está dedicada a desarrollar programas de motivación personal para empresas en Norteamérica. Por una charla que Clinton dio en junio del año pasado en la ciudad de Edmonton (Canadá), el ex presidente se embolsó 525.000 dólares. Lo que, por mucho que durara el discurso de Clinton, sitúa cada palabra dicha por el presidente a un precio desorbitado. Además, la misma empresa lo contrató para otro acto por el que le pagaron 200.000 dólares, y otros tres que fueron abonados a 175.000 dólares cada uno. En total, Power Within pagó al ex presidente el año pasado 1.250.000 dólares.
Otra empresa, esta vez de Hong Kong, llamada Hybrid Kinetic Automotive Holdings y dedicada a la fabricación de automóviles híbridos, pagó 300.000 dólares a Clinton por una charla el 4 de diciembre. Solo unos días más tarde, el director de finanzas de la firma realizó una donación de 25.000 dólares para la campaña al puesto de gobernador de Virginia de Terry McAulife, un político muy próximo a Clinton. Algunos medios de comunicación estadounidenses se hacían una pregunta ayer: ¿fue una casualidad?
Lo cierto es que la pregunta seguirá sin respuesta. Y aunque comentaristas políticos afirmaron ayer que las actividades del ex inquilino de la Casa Blanca no son en modo alguno ilegales, parece que se va a seguir hablando mucho de ellas en relación con la nueva actividad de su mujer. No hay que olvidar que cuando Obama decidió ofrecerle el puesto de secretaria de Estado a Hillary Clinton fue con la condición de que su marido hiciera público el nombre de todas aquellas personas y compañías de las que recibía dinero personalmente o a través de su fundación.