Grecia vive la sublevación social más grave de los últimos 35 años

Adriana Flores

INTERNACIONAL

Miles de coches y más de 500 negocios, bancos y edificios han sido destruidos o dañados en todo el país

09 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Grecia vive la peor sublevación social desde el levantamiento estudiantil contra la Junta Militar griega en 1973, después de que un joven muriera en la madrugada del domingo a manos de un policía. Desde ese día y durante tres jornadas consecutivas, miles de manifestantes han protestado contra la violencia de las fuerzas del orden que derivó en la muerte de Alexánder Grigoropulos durante una patrulla policial en un barrio ateniense.

El democristiano Costas Caramanlis, que cumple su segundo mandato como primer ministro griego apoyado en una ajustada mayoría parlamentaria, se enfrenta a una explosión de ira pública que los analistas locales atribuyen a la incertidumbre surgida de la crisis, los escándalos económicos que salpican a ministros que han tenido que dimitir y la falta de esperanza de la llamada generación de los 700 [euros de sueldo al mes]».

Ayer, el centro de Atenas volvió a ser escenario de graves disturbios, con miles de jóvenes enfurecidos. Según las imágenes de televisión, cientos de encapuchados se enfrentaron a las fuerzas del orden, destruyendo lo que encontraban a su paso, saqueando tiendas y volcando coches. La policía respondió con gases lacrimógenos que inundaron tanto el centro de Atenas como el de Salónica, la segunda ciudad del país, en donde se produjeron saqueos.

Un vehículo de los bomberos aparcado a las afueras del Parlamento en Atenas fue atacado por los encapuchados, que practicaron tácticas de guerrilla urbana cerca de las plazas de Omonia y Sindagma, en el corazón de la capital ateniense. Incluso el árbol de Navidad colocado en la plaza Sindagma fue destruido por las llamas causadas por una bomba incendiaria, mientras que un gran almacén cercano era presa del fuego.

Los bomberos tuvieron que rescatar a gente atrapada en los pisos superiores de edificios en los que las bombas incendiarias provocaron incendios. Los hoteles Titania y Plaza sufrieron daños en sus fachadas.

Los reporteros enviados al centro de la capital hablaban de un completo caos. Entre los cientos de comerciantes que vieron en llamas o destruidos sus negocios, justo en plena campaña navideña, la sensación que domina es la indignación. «Estamos arruinados», lamentan. «No había visto escenas como estas desde la guerra civil», aseguró Tassos Saros, comerciante de 84 años. Y es que varios sectores de las principales calles de compras amanecieron como si hubiesen sufrido un bombardeo.

Según las primeras estimaciones, miles de coches y más de 500 negocios, bancos y edificios públicos de todo el país quedaron destruidos o seriamente dañados durante los disturbios.