Fidel Castro ha lanzado el guante al presidente electo de EE.?UU., Barack Obama, para que se siente a dialogar con la isla, en el primer ofrecimiento de ese tipo que hace La Habana tras las elecciones estadounidenses. «Con Obama se puede conversar donde lo desee, ya que no somos predicadores de la violencia y de la guerra». Pero «debe recordársele que la teoría de la zanahoria y el garrote no tendrá vigencia en nuestro país», indica el ex presidente cubano en un artículo.
Castro afirma que «alguien tenía que dar una respuesta serena y sosegada, que debe navegar hoy contra la poderosa marea de las ilusiones que en la opinión pública internacional despertó Obama». En ese sentido, el líder cubano recuerda que el presidente electo de EE.?UU. dijo en mayo ante la Fundación Nacional Cubano-Americana que «es hora de que el dinero estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos dependiente del régimen de Castro» y que iba «a mantener el embargo.»
En el artículo, titulado «Navegar contra la marea», Castro añade que «el imperio debe saber que nuestra patria puede ser convertida en polvo, pero los derechos soberanos del pueblo cubano no son negociables». El líder cubano señala que, durante la campaña, no dejó «de ser amable con el candidato de piel negra», porque veía en él «mucha más capacidad que en los candidatos adversarios».
«No diré ahora que Obama es menos inteligente; por el contrario, está demostrando las facultades que me permitieron ver y comparar su capacidad con las del mediocre adversario John McCain». Sin embargo, el ex presidente considera que «sin crisis económica, sin televisión y sin Internet, Obama no ganaba las elecciones venciendo al omnipotente racismo».
Según trascendió ayer, liberalizar el envío de remesas y los viajes a Cuba de los cubano-estadounidenses podrían ser las dos primeras medidas que adopte Obama para iniciar una nueva política con La Habana, sin despertar resquemores entre la poderosa comunidad cubana de Miami. Obama prometió en varias ocasiones a lo largo del 2008 que levantaría «inmediatamente» esas restricciones si llegaba al poder. Pero en cuanto al embargo y las sanciones, descartó levantarlas, como un arma para seguir ejerciendo presión. «La ley Helms-Burton estipula que no podrá haber cambios en la política hacia Cuba mientras sigan en el poder Fidel o Raúl Castro», recuerda Daniel Erikson, un experto del Diálogo Interamericano.