Entre tenso y tartamudo, el vicepresidente del Gobierno acertó a decir: «La historia me juzgará. Y perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo». Con esas palabras cerraba Julio Cobos el conflicto del campo votando en contra de su propia presidenta.
Quizás resulte difícil explicarlo, pero en Argentina es posible que eso ocurra y además él no sea uno de los dimisionarios. Cobos emergió hace unos meses como vanguardia de lo que los Kirchner dieron en llamar concertación, la que supuestamente integraría políticamente a otros partidos no peronistas en el Gobierno. Cobos, dirigente de la Unión Cívica Radical, fue expulsado de la formación para integrar las filas de los Kirchner. Pero la batalla del campo lo obligó a desmarcarse de Cristina Fernández. Su origen como gobernador de la provincia de Mendoza, alineada contra el Gobierno por el conflicto agrario, decidió el voto del que ahora es acusado de traidor pero sobrevive, aún, dentro del Gobierno.