Reinhard Steinbauer esperó hasta el pasado día 9 para ir a una tienda de herramientas para elegir el arma con el que ejecutar su crimen.
15 may 2008 . Actualizado a las 19:37 h.Reinhard Steinbauer, el austríaco de 39 años que mató a cinco miembros de su familia a hachazos en tres localidades distintas de la república alpina, dijo haber planeado su crimen ya desde hacía semanas, informó hoy la policía en Viena.
En rueda de prensa, el inspector policial Thomas Stecher precisó que, según las declaraciones efectuadas por el detenido a las autoridades, fue a finales de abril cuando Steinbauer se decidió a liquidar a su esposa, a su hija (de siete años), a sus padres y a su suegro.
No obstante, esperó para escoger el momento propicio hasta el pasado día 9, cuando fue a una tienda de herramientas en la capital austríaca a elegir el arma con el que ejecutar su crimen.
Optó por un hacha, que compró al día siguiente (sábado) por nueve euros, y luego pasó ese fin de semana «largo», incluido el lunes festivo, en armonía con su familia.
En la madrugada del martes, el agresor, que trabajaba como asesor legal de un diputado socialdemócrata, cogió el hacha y mató primero a su esposa, mientras ella estaba entrando en el cuarto de baño, y poco después a su hija de siete años.
Luego llamó por teléfono al trabajo de su esposa para darla de baja por enfermedad.
Después de acabar con la vida de sus dos primeras víctimas, el supuesto homicida se subió a un coche de alquiler para viajar hasta la ciudad de Ansfelden, a unos 170 kilómetros de Viena, en el Estado federado de Alta Austria, donde mató a sus propios padres.
Escribió posteriormente tres cartas, una a sus hermanos, una a sus víctimas y una a las autoridades, explicando por qué había decidido asesinar, antes de cambiarse de ropa, limpiar el hacha y desplazarse a Linz, a 17 kilómetros de Ansfelden, donde vivía su suegro de 80 años de edad.
Una vez llagado allí, contó Steinbauer en los interrogatorios, dio una paseo porque su suegro aún no había llegado a casa, y cuando éste finalmente volvió a su hogar, charló con su quinta víctima en la cocina para poco después arremeter contra él con el hacha y acabar con su vida, relató Stecher.
El agresor escribió una cuarta carta, dirigida al hijo de su suegro, regresó a Viena, donde dio otro paseo antes de entregarse a las 3.20 de la madrugada del miércoles a la policía.
Steinbauer dijo haber tapado a sus víctimas con sábanas y toallas «por razones de piedad».
Como motivo del crimen, el hombre reiteró en los interrogatorios su idea de «ahorrarles la deshonra» a sus parientes, que en su opinión les habría causado las pérdidas de él en negocios especulativos en la bolsa, que le costaron unos 300.000 euros
Además, Steinbauer dijo no haber matado a sus propios hermanos porqué no los consideraba familiares directos y por tener éstos sus propias familias.
En los interrogatorios, el detenido se mostró convencido de «haber hecho lo correcto» y señaló que después de los ataques, se sintió «cansado pero aliviado», aunque no tuvo fuerzas para suicidarse, tal y como tenía previsto, indicó Stecher.