Los conservadores pasan a ser la fuerza más votada y los liberaldemócratas, la segunda
03 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los presagios más negativos sobre el descalabro laborista y del primer ministro, Gordon Brown, se han quedado cortos a tenor de los resultados en las elecciones municipales de Inglaterra y Gales y a la alcaldía de Londres. Los conservadores han ganado 256 ediles más y rondan el 44% de los votos; los laboristas pierden 331 y se desploman hasta un porcentaje de voto del 24%, lo que los coloca como tercer partido, por detrás incluso de los liberaldemócratas, que obtienen un 25%. Y para colmo, el candidato tory al consistorio de Londres, Boris Johnson, pone fin a la hegemonía laborista de Ken Livingstone.
La última vez que el Partido Laborista británico sufrió un desastre en las urnas de la magnitud del sufrido en el que ya llaman viernes negro del laborismo, los Beatles estaban en los puestos más altos de los hit parade y Harold Wilson manejaba las riendas laboristas. Hablamos de 1968. Pero este batacazo laborista recuerda a los analistas políticos el llamado momento John Major, cuando este ex primer ministro conservador cosechó unos resultados igual de desastrosos en 1995 y dos años más tarde llegaba el laborismo al poder de la mano de Tony Blair.
En aquel momento se explicó la derrota conservadora por la pérdida del apoyo de la clase media. Esta vez parece que el castigo procede de la clase trabajadora, sustento laborista, que ha castigado a Gordon Brown por olvidarse de ella y presionarla con medidas fiscales injustificadas.
El propio primer ministro tuvo que reconocer hace unos días haber cometido errores graves en su gestión. Brown admitió ayer que la noche del jueves fue una «mala noche para el laborismo» y «muy decepcionante». Esta era su primera cita con las urnas desde que llegó hace diez meses al 10 de Downing Street.
Ayer, Brown confió desesperadamente en que una persona que no goza de su simpatía, Ken Livingstone, lograra mantener la alcaldía de Londres, un éxito que ahogara su descalabro en Inglaterra y Gales, donde su partido perdió ayuntamientos tan laboristas como Reading.
Sin embargo, a medida que avanzaban las horas se iban despejando las dudas sobre la gravedad del batacazo laborista, ya que el candidato tory aparecía como ganador de los comicios en la metrópoli. La asistencia a las urnas alcanzó el 45%, diez puntos más que en el 2004. A media tarde, Johnson sacaba ventaja en nueve de las catorce circunscripciones de Londres que ya habían contabilizado los votos. Cameron, desde Gales, le agradecía su esfuerzo.
De extrapolar los resultados, los conservadores obtendrían una mayoría de 138 escaños en la Cámara de los Comunes.