El ministro de Economía argentino cesa en medio de la crisis del campo

Agustín Bottinelli

INTERNACIONAL

26 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El cuarto ministro de Economía de la era Kirchner, Martín Lousteau, renunció a su cargo el jueves por la noche, empujado por el conflicto con los productores agropecuarios, las fuertes diferencias con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y por la pérdida de simpatías que viene sufriendo desde que asumió el cargo. Aunque la razón más profunda de su salida del Gobierno argentino se encuentra en la resistencia de la jefa del Estado y de su esposo a poner en marcha sus programas para combatir la inflación.

Solo unos minutos después de su dimisión, la propia presidenta, Cristina Fernández, designó a Carlos Fernández como su sucesor, un hombre muy cercano al ex presidente Néstor Kirchner y al que ya habían recurrido para cubrir otros cargos del área de Economía. Hasta ayer era titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos, el organismo encargado de la recaudación fiscal.

El mismo jueves, el ex presidente Néstor Kirchner, ahora jefe del Partido Justicialista, pronunció un virulento discurso donde volvió a embestir contra los productores agrarios, culpándolos de la situación económica. Estuvo agresivo y enfático y dijo casi a gritos que no está dispuesto a escuchar a los «agoreros que quieren enfriar la economía, bajar el consumo» como un primer paso para combatir la inflación, que ya resulta el principal problema del país.

Precisamente, estas últimas dos semanas se conoció el plan de Lousteau para frenar la inflación y no gustó al ex presidente y a su esposa. A saber, el ahora ex ministro había propuesto enfriar la economía, es decir, contener el gasto público (ir a un crecimiento más moderado de 5 o 6 puntos para los próximos 10 años), moderar el consumo y actualizar algunas tarifas, especialmente las de electricidad.

Néstor Kirchner aseguró en el citado acto que «los economistas y dirigentes que fundieron el país, ahora piden enfriar la economía», que acumula un crecimiento de 45% en cinco años.

«Si enfrían la economía, los argentinos no consumen, no comen, y sin consumo, ellos pueden exportar todo y ganar más», dijo el líder del peronismo y que comparte el poder de hecho con su mujer en la nación sudamericana.

«Terminemos con la hipocresía», añadió Kirchner, antes de asegurar que para que bajen los precios «hay que terminar con los sinvergüenzas y los especuladores».

Ahora le achacan al ministro saliente haber dispuesto sin consultar con el Gobierno los nuevos impuestos a las exportaciones de soja y girasol, lo que representó mayor presión fiscal. La medida que provocó la peor huelga de los productores agropecuarios en la historia del campo argentino, que duró 21 días y causó el desabastecimiento de alimentos, conflicto que hoy continúa en medio de una tregua que durará hasta el próximo 2 de mayo.

El Gobierno reconoció ayer que el ciclo de Lousteau estaba «cumplido» y destacó la trayectoria de Carlos Fernández, quien lo sustituirá en el cargo.