Al Qaida sigue reclutando a tunecinos para propagar su «guerra santa»

Manuel Ostos / Efe

INTERNACIONAL

El grupo liderado por Osama Bin Laden ha convertido a los países del Magreb en uno de sus principales objetivos.

13 abr 2008 . Actualizado a las 14:09 h.

La organización terrorista Al Qaida sigue reclutando a tunecinos para propagar su «guerra santa», a tenor de la serie de procesos judiciales realizados durante las pasadas semanas contra decenas de presuntos terroristas, según medios de seguridad de este país.

El grupo liderado por Osama Bin Laden ha convertido a los países del Magreb en uno de sus principales objetivos, y si Túnez no es por ahora un terreno abonado para calcar el modelo argelino, el proselitismo le permite captar nuevos partidarios.

El Tribunal de primera instancia de Túnez juzgó el jueves pasado a un grupo de dieciocho jóvenes acusados de haber recibido entrenamiento militar en Argelia y Pakistán a cargo de los grupos extremistas afiliados a Al Qaida.

El citado tribunal justificó las penas de prisión para los acusados, de uno a ocho años, en el convencimiento de que se disponían a cometer una serie de atentados en Túnez y otras ciudades, siguiendo indicaciones.

La misma instancia judicial procesó en febrero pasado a otros treinta presuntos terroristas que también se habían afiliado a la banda y decidido crear un autoproclamado «Ejército de Asad Ibn Furat», del nombre de un antiguo cabecilla árabe.

El salafismo, que preconiza el retorno a los principios básicos de la religión islámica por la violencia y la prédica, tal y como se practicaba en los tiempos de Mahoma, está teniendo en los últimos años un importante auge en el seno de la juventud tunecina.

En ese contexto de «regeneración» y apoyo a la difusión de la «yihad» (guerra santa), hay que situar el deseo de muchos jóvenes de integrarse en la banda salafista argelina Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), lo que preocupa por igual a los gobiernos de Argelia y Túnez.

Medio centenar de presuntos terroristas tunecinos ya han sido detenidos en Argelia desde el 2006, en redadas en las ciudades de Anaba, Argel y Constantina.

Expulsados a Túnez bajo custodia, los arrestados afirmaron en sus interrogatorios que sus relaciones con Al Qaida no tenían como finalidad cometer atentados en este país, ya que su deseo era ir a Irak para combatir en las filas de la insurgencia.

Pese a ello, en Túnez crece el temor del «contagio» argelino y se han extremado las medidas de seguridad a lo largo de toda la línea fronteriza con Argelia, reforzadas tras el secuestro de dos turistas austríacos en febrero pasado.

Tunecinos «yihadistas» continúan existiendo en Pakistán, Irak y Afganistán, a juicio de los servicios de seguridad occidentales, que recuerdan como el 3 de abril del 2004 se suicidaron, en la localidad madrileña de Leganés, siete terroristas implicados en los atentados del 11-M en Madrid, entre ellos el tunecino Serhane Abdelmajid.

Este individuo, considerado el mentor ideológico de los autores de los ataques del 11 de marzo, predicaba el «yihadismo» en una mezquita cercana a su domicilio tras formarse en medios integristas de Túnez.

Del mismo talante fue el tunecino Lasad Sassi, antiguo gendarme que, con la ayuda de Al Qaida, con la que entró en relación en Afganistán, constituyó el grupo terrorista que a mediados del 2006 penetró en Túnez por la frontera argelina con la misión de atacar las embajadas de Estados Unidos y el Reino Unido y cometer otros atentados.

Sassi y once de sus seguidores murieron en enfrentamientos con el Ejército tunecino que tuvieron lugar a fines de ese año y principios de 2007 en la región de Solimán, donde se habían atrincherado.

Para las autoridades tunecinas, sin embargo, el peligro de que el «yihadismo» se extienda en Túnez es relativo, en la medida en que hasta la fecha si ciudadanos de este país siguen incorporándose a la guerra santa lo hacen para actuar fuera de las fronteras del país.