Las cuatro principales entidades del campo en Argentina, que agrupan a miles de productores rurales, acordaron ayer suspender la huelga que desde hacía 21 días venía afectando a todo el país y que mantenía desabastecidos de alimentos a los mercados urbanos. La tregua será por un plazo no mayor a 30 días y mientras siguen las negociaciones con el Gobierno sobre la política agropecuaria. De cualquier manera, los productores se mantendrán en estado de alerta y movilización, pues quieren ver si se cumplen las compensaciones para pequeños productores que el Ejecutivo anunció hace tres días en un intento desesperado por desbloquear el conflicto.
El titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, fue el portavoz de las entidades en un encuentro en Gualeguaychú, uno de los focos más duros de la protesta. Llambías advirtió: «No nos vamos a quedar quietos. Vamos a seguir presionando y buscando las soluciones que precisamos. Si no, vamos a volver a [cortar] las rutas».
Los dirigentes, reunidos en la primera Asamblea Rural de Argentina en la localidad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, hablaron para más de 10.000 hombres de campo y leyeron una proclama con los principios que aseguran van a defender hasta conseguir sus propósitos.
Se planteó también una agenda mucho más amplia que la del conflicto original y se propuso que en la mesa de negociación con el Gobierno de Cristina Fernández deben incluirse las problemáticas de la carne, la leche y las economías regionales ante la ausencia de una política de apoyo.
A pesar de que no lograron lo que reclamaban, las organizaciones sienten haber ganado este pulso con el Gobierno, el más prolongado de la historia del campo argentino.