Abre la puerta a excarcelar a guerrilleros que hayan cometido crímenes de lesa humanidad
29 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Luis Carlos Restrepo, comisionado para la paz del Gobierno de Colombia, anunció el pasado jueves a última hora una nueva propuesta para tratar de liberar a los 33 soldados y policías y los siete civiles que permanecen cautivos en manos de las FARC.
Según el decreto, «se entiende que se ha llegado a un acuerdo humanitario, cuando el grupo armado al margen de la ley libere la o las personas secuestradas que se encuentren en su poder». En ese mismo momento, el presidente «enviará a la autoridad competente los nombres de las personas privadas de la libertad que se haya acordado, solicitando la suspensión condicional de la pena».
En la explicación de Restrepo no queda claro cómo se acordaría con las FARC qué guerrilleros interesa que salgan de la cárcel, dado que no hay un canal de comunicación entre el Gobierno y la organización insurgente.
Condiciones
Aunque se reitera que los excarcelados deben comprometerse a no volver a delinquir, condición inamovible del presidente Álvaro Uribe, sí se hace una concesión al dejar la puerta abierta a guerrilleros que hayan cometido crímenes de lesa humanidad.
Luis Carlos Restrepo explicó que la premura del Gobierno al lanzar esta propuesta se debe a la información recibida sobre el precario estado de salud de la ex candidata presidencial y ciudadana colombo francesa, Ingrid Betancourt, que lleva secuestrada 6 años y un mes.
El Gobierno aclaró que el intercambio humanitario se da por empezado en el momento en que las FARC liberen al primer rehén, sin condicionar el número de ellos o de guerrilleros que deban quedar en libertad.
Las liberaciones de seis civiles gracias a las gestiones del presidente Hugp Chávez se detuvieron cuando el pasado 1 de marzo Raúl Reyes, segundo al mando de las FARC, murió en un ataque del Ejército colombiano en Ecuador.
La propuesta del Ejecutivo podría complicarse pues al menos un tercio de los guerrilleros presos han declarado no querer formar parte de un intercambio humanitario.