La columna del ex presidente cubano que habitualmente publica la prensa oficial de la isla cumple un año.
27 mar 2008 . Actualizado a las 20:13 h.El ex presidente cubano Fidel Castro cumple el viernes un año de «reflexiones», la columna de opinión que habitualmente publica en la prensa oficial de la isla y que le ha acompañado durante su convalecencia y su salida del poder formal tras casi medio siglo.
El 28 de marzo de 2007, Fidel Castro escribió bajo el título «Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3.000 millones de personas en el mundo» su primer artículo, publicado al día siguiente en el diario oficial «Granma» e iniciador de una saga que ya acumula un centenar de entregas.
Castro no ha escondido que las limitaciones del papel no se adaptan a las necesidades de un hombre acostumbrado durante décadas a la larga oratoria ante multitudes.
A mediados de enero reconocía en uno de sus artículos que a veces siente el deseo de echar lo que está escribiendo «al cesto por no tener al interlocutor delante», pero no por ello ha dejado de escribir de casi todo en los últimos doce meses.
Desde las continuas andanadas contra Estados Unidos y su presidente, George W. Bush, a los biocombustibles, pasando por los submarinos en el Reino Unido, la carrera electoral estadounidense o la reciente crisis entre Ecuador y Colombia, Castro ha comentado hasta sus propias reflexiones.
La Agencia de Información Nacional recuerda en un artículo publicado hoy en «Granma» que «la repercusión mundial fue tremenda desde el principio», y considera las notas de Castro «un manantial donde fluye la conciencia de la época actual».
Más allá de su contenido, la aparición aquel 29 de marzo de un texto con la firma del convaleciente Castro, de 81 años, surgió como una prueba de vida y una constatación del avance en su proceso de recuperación en momentos en que la grave enfermedad que le aqueja desde hace 20 meses aún llevaba el sello de «secreto de Estado».
Las «reflexiones» sólo en contadas oportunidades refieren su estado de salud.
Lo hizo por primera vez dos meses después de comenzar a publicar sus escritos para informar de que fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas y que había dependido durante meses de catéteres para alimentarse.
En enero pasado confesó que cuando abandonó la tribuna de oradores el 26 de julio de 2006 en Holguín -oriente de la isla-, en la que ha sido su última intervención pública, pensó que «era el final».
Las «reflexiones» fueron una forma de aplacar la demanda de información sobre su estado de salud, pero en ellos Castro encontró, además, la forma para, desde el lugar en el que se repone, hacer llegar sus valoraciones a los cubanos y a la opinión pública internacional.
Ha tenido tiempo de moldearlos de acuerdo a sus necesidades. Los hace breves y también de hasta tres páginas de periódico, según el tema que toca.
En algunos se limita a cortar y pegar informaciones de libros o medios de comunicación que considera de valor y en otros comenta largamente los más diversos asuntos en primera persona.
Ha llegado a confeccionar series para comentar en cuatro capítulos su encuentro a mediados de enero con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, o en cinco sus opiniones sobre el candidato republicano a la Casa Blanca John McCain.
En contadas ocasiones se ha referido a la actualidad cubana. Lo hizo cuando sentenció a dos boxeadores a no representar más a Cuba tras un intento de deserción; después de que tres reclutas tratasen de secuestrar un avión y durante el proceso electoral en la isla que culminó en febrero pasado.
El 19 de febrero, Castro anunció que, tras casi medio siglo dirigiendo el rumbo de Cuba, no continuaría en el poder, hecho que se consumó cinco días después con la asunción por su hermano Raúl de los principales cargos dirigente del país.
En el momento del anuncio, Castro dijo: «No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título 'Reflexiones del compañero Fidel'».