La familia de la ex candidata presidencial colombiana considera que ahora hay «mayor esperanza» de que será liberada pronto.
23 feb 2008 . Actualizado a las 22:26 h.Una misa ha recordado hoy en Bogotá el sexto aniversario del secuestro, por parte de las FARC, de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, cuya familia considera que ahora hay «mayor esperanza» de que será liberada pronto.
La misa en recuerdo de Betancourt, de 46 años, en la capilla del Gimnasio Moderno, del sector norte de la capital colombiana y a la que asistieron unas 350 personas, fue celebrada por el nuncio del vaticano en Colombia, Aldo Cavalli.
Un letrero con letras blancas y fondo negro en el que se veía un ojo, también negro dentro de un marco verde, y luego la leyenda «Ingrid Libre», recibió a la entrada de la pequeña capilla a los asistentes.
La madre de la política, Yolanda Pulecio, «escoltada» por un grupo de niños del orfelinato que regenta, al hablar ante los asistentes dijo que era «la misa de la esperanza», y confió en que sea «la última» en la que se pide por su libertad, ya que cree que pronto regresará a casa.
Astrid Betancourt, hermana de la rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), explicó que su madre aludió a la «misa de la esperanza» porque «así lo señalan» las gestiones del presidente venezolano, Hugo Chávez, y de la senadora opositora colombiana Piedad Córdoba.
«Quisimos enmarcar esta misa dentro del símbolo de la esperanza», señaló Astrid y añadió que «es verdad que este año 2008 todo ha empezado cambiar».
Se refirió a la tarea de mediación para un acuerdo humanitario con la guerrilla de Chávez y de la senadora Córdoba, canceladas por el presidente colombiano Álvaro Uribe el 21 de noviembre pasado, y a las liberaciones de algunos rehenes que las FARC han hecho en desagravio del presidente venezolano «y las que están por seguir».
Subrayó que esas liberaciones unilaterales de la guerrilla «marcan un hito muy importante», porque «es un cambio total de actitud de la guerrilla, y si la guerrilla está cambiando, es porque se ha dado cuenta que si ellos están cambiando, la comunidad internacional va a verlos de una forma diferente».
Los colombianos quieren la reconciliación «por encima de todas las polarizaciones», puntualizó la hermana de Ingrid Betancourt, quien también tiene la nacionalidad francesa.
En su homilía, el nuncio se refirió a la «tolerancia» frente a las distintas posturas humanas y habló del «respeto y la comprensión frente al dolor de una mamá» y de los familiares de personas secuestradas.
A un lado del altar, la silueta del último retrato de Betancourt, divulgado en diciembre pasado cuando la inteligencia militar colombiana detuvo a tres presuntos rebeldes con pruebas de supervivencia, y en el que la política aparece con la mirada hacia el suelo, con muchos kilos menos, el cabello largo y muy demacrada.
El alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, los embajadores de Francia, Jean Michel Marlaud y de Argentina, Martín Balza, la senadora y ex mediadora en la búsqueda de un acuerdo humanitario con las FARC, Piedad Córdoba, asistieron a la eucaristía.
Asimismo, decenas de delegados de organizaciones de familiares de secuestrados por las FARC y grupos humanitarios, el ex alcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón y el líder del opositor partido Polo Democrático Alternativo (PDA), Carlos Gaviria, asistieron también a la misa.
El policía John Frank Pinchao, quien escapó en abril pasado tras nueve años de secuestro y que acompañó en el cautiverio a Betancourt, así como el esposo de Astrid Betancourt, el diplomático francés Daniel Parfait, también ocupaban un lugar en la celebración religiosa.
El publicista Juan Carlos Lecompte, esposo de la política, llevó a la misa el mismo retrato de la política en campaña.
Un poco antes, y en declaraciones a radio Caracol, Lecompte admitió que tras seis años de secuestro y de espera angustiosa, «uno se desespera», pero subrayó que las FARC «no han podido doblegar» a su esposa.
«En su interior está intacta, no la han podido doblegar y mantiene sus condiciones mentales perfectas», señaló Lecompte .
Betancourt cayó cautiva junto a la ex candidata a la vicepresidencia de Colombia, Clara Rojas, liberada el pasado 10 de enero, en un retén de las FARC en una carretera del selvático y sureño departamento del Caquetá el 23 de febrero de 2002.
Ingrid Betancourt es uno más de los 44 rehenes que las FARC buscan canjear por unos 500 de sus guerrilleros encarcelados.