Iowa, primer escalón a la Casa Blanca

Tatiana López

INTERNACIONAL

Demócratas y republicanos celebran mañana primarias en el estado talismán, mientras endurecen su discurso en las elecciones más apretadas de los últimos años

02 ene 2008 . Actualizado a las 13:08 h.

«Quien gana en Iowa gana en todo el país». Como la cantinela impenitente que se repite hasta hacerse realidad, la fama de estado talismán acompaña desde hace tres décadas a la pequeña región rural de Iowa, convertida desde 1972 en el primer escalón oficial en la carrera hacia la Casa Blanca. Fue precisamente entre los fríos cultivos de este paraje donde desconocidos como Jimmy Carter, a quien en su día se referían como «¿Jimmy quién?», conseguía en 1975 ganarse el favor de los demócratas tras vencer a un indestructible Gerald Ford. La leyenda de la comarca se acrecentaba años después gracias a la incorporación a su currículo de políticos como Al Gore o George W. Bush, ambos ganadores nacionales tras vencer en los comicios locales. Aunque no siempre acertada en sus elecciones -John Kerry o el padre de Bush fueron algunos de los que consiguieron la candidatura a pesar de perder en este estado-, el buen «ojo» de sus habitantes atrae estos días por igual a políticos y medios de comunicación, con más de 2.500 periodistas acreditados para los próximos caucus.

Los 13 precandidatos intentan desesperadamente ganarse el corazón y el voto de los tres millones de personas que habitan este territorio del medio este americano. La cuestión es comprender y desentrañar la misteriosa influencia del estado 29 sobre el resto del país.

Difícilmente representantes de la sociedad media estadounidense, los votantes de Iowa se caracterizan por la falta de minorías raciales, su elevada edad, en torno a los 55 años, así como por sus altos ingresos, que llevaban al estado a facturar cerca de 113.000 millones de dólares solo en el año 2005. Lejos de mimetizar el espejo donde América se mira, ¿cuál es entonces la verdadera esencia del llamado poder de Iowa? Aunque las contestaciones a esta pregunta son de lo más variadas, la mayoría de los expertos suelen coincidir en al menos tres aspectos importantes. Por un lado, la innegable ventaja de ser los primeros suele actuar sobre el resto del país como una suerte de efecto dominó que lleva a los votantes de otros estados a repetir las tendencias marcadas desde el principio. Ganar en Iowa supone también, sobre todo para los candidatos menos conocidos, una inyección económica imprescindible en la que ha sido calificada como la «contienda más cara de todos los tiempos». Por último, y exclusiva de estas elecciones, la decisión de muchos estados de adelantar sus primarias concede a los derrotados en Iowa un estrecho margen de recuperación.

Por un puñado de votos

Quizá por eso las estrategias para llevarse el «voto de la suerte» han duplicado este año los esfuerzos anteriores. Solo como dato, los candidatos de ambos partidos han programado cerca de 44.600 apariciones en las televisiones locales (contando los anuncios), una cifra muy alejada de las 28.054 de hace cuatro años. Entre las triquiñuelas para incitar al voto vale prácticamente todo. Desde la campaña telefónica iniciada por el demócrata Barack Obama, quien a través una grabación felicitaba a cientos de miles de estadounidenses estos días, hasta el «regalo sorpresa» de Hillary Clinton, un pin de porcelana con su nombre destinado a captar a las mujeres mayores, su principal público objetivo. Gane quien gane, al final las cuentas aclaran que al menos el propio estado saldrá vencedor: 70 millones de dólares es lo que recaudarán las arcas municipales gracias a su efecto talismán.

Recluidos en el estado que da comienzo a la carrera electoral la mayoría de los 13 precandidatos presidenciales, entre demócratas y republicanos, elegían las heladas noches de Iowa para recibir el Año Nuevo. A pesar de que las primeras encuestas conseguían estrechar el círculo a cinco aspirantes en total, Hillary Clinton, Barack Obama y John Edwards parten como favoritos demócratas, mientras Mitt Romney y Mike Huckabee lo hacen desde el lado republicano.