El Congreso de Estados Unidos aprobó la primera ley en más de una década destinada a poner más difícil, al menos en teoría, la compra de un arma a sus ciudadanos, sobre todo a aquellos con problemas mentales. Después de numerosos cambios y enmiendas, la votación en el Senado -después de que la Cámara de Representantes diera su visto bueno- tuvo lugar el miércoles por la noche. Ahora solo queda que la firme el presidente, George W. Bush.
La nueva ley impone más controles para monitorear el pasado y los antecedentes de los potenciales compradores de armas. La medida -la primera relativa al control de armas desde 1994- fue impulsada después de que un estudiante surcoreano con problemas psicológicos matara a 32 alumnos -para después suicidarse- en la Universidad Virginia Tech, el pasado abril. El adolescente pudo comprar armas pesadas sin ningún problema, a pesar de su pasado clínico, sin que nadie lo detectara.
Segunda enmienda
«Juntos hemos redactado una ley que prevendrá la violencia, pero que al mismo tiempo respeta la segunda enmienda [la que da derecho a portar armas]», dijo la congresista demócrata de Nueva York Carolyn McCarthy, una de las responsables de esta iniciativa.
McCarthy fue elegida en 1996, tres años después de que su marido resultara muerto y su hijo herido cuando un hombre disparó indiscriminadamente en el tren en el que viajaban.
La ley fue respaldada incluso por la Asociación Nacional del Rifle, un poderosa organización con cuatro millones de afiliados a favor del derecho, casi ilimitado, a tener y usar armas. Se estima que en Estados Unidos -con una población de 300 millones de personas- hay 250 millones de armas en manos privadas. Unas 30.000 personas mueren al año por disparos.