Aunque el recuento oficial es hasta sume más de 3.000 muertos y 1.063 desaparecidos, el secretario general de la Media Luna Roja, Abdur Rob, dijo este domingo que los muertos podrían llegar a 10.000.
19 nov 2007 . Actualizado a las 19:31 h.Aunque el recuento oficial de muertos es hasta el momento de mas de 3.000, el secretario general de la Media Luna Roja, Abdur Rob, dijo que la cifra podría aumentar todavía mucho, en tanto que un delegado de la organización cuantificó en siete millones los afectados por ciclón.
Bangladés hizo hoy un llamamiento de ayuda a la comunidad internacional para las víctimas del ciclón «Sidr», que se encuentran en una desesperada situación por la falta de agua potable, comida y refugios, y ante el creciente temor a un brote de epidemias. «Estamos haciendo todo cuanto podemos, pero la magnitud de la calamidad ha sido, sencillamente, demasiado grande», aseguró en un comunicado el ministro bengalí de Asuntos Exteriores, Iftekhar Ahmed Chowdhury, quien se mostró confiado en que el país recibirá asistencia internacional en una «hora de necesidad».
El «Sidr» («Ojo» en bengalí) arrasó el jueves las costas de Bangladés con vientos de 233 kilómetros por hora que causaron una crecida del océano de cinco metros y destruyeron cientos de miles de precarias viviendas y cultivos.
Tanto la Media Luna Roja como el Gobierno de Dhaka advierten ahora de que las víctimas del «Sidr» se enfrentan al riesgo de epidemias en los próximos días, sobre todo debido a las malas condiciones sanitarias. «Hay riesgo de epidemias, y la gente continúa necesitando agua, comida y refugio», declaró por su parte un funcionario del Centro de Control de Bangladesh, un organismo dependiente del Ministerio de Gestión de Desastres.
Calificado por los meteorólogos como uno de los peores ciclones de los últimos años, los efectos del «Sidr» quedaron aminorados porque tocó tierra con marea baja, y porque las autoridades pusieron en marcha a tiempo un plan de evacuación que abarcó a unos 3,2 millones de personas.
Aun así, los destrozos fueron cuantiosos, y las organizaciones de rescate y ayuda continúan sobre el terreno con apoyo del Ejército.
Hoy, los equipos de rescate accedieron por fin a una de las zonas más remotas, la isla costera de Dublarchar, en el sur del país, que fue una de las más golpeadas por el huracán.
En Dublarchar, de hecho, la magnitud del drama es mayor porque la isla sirve de base de operaciones para los pescadores durante seis meses al año, la presente temporada de pesca, pero apenas tiene lugares para protegerse y apenas cuentan con algunas chozas para resguardarse.
«Aquí había 600 botes de pesca antes del huracán -dijo Hassan- y ahora 100 están hundidos o perdidos incluso en el interior de la jungla, porque las aguas crecidas se retiraron después de arrastrarlos. No hay cifras oficiales, sólo cadáveres en la jungla.
Ha sido un desastre total».
Tanto el Ejército de Bangladesh como las organizaciones no gubernamentales reparten ya raciones de arroz y agua potable en la mayoría de las zonas afectadas, en el sur y el suroeste de Bangladesh, un país que ha sufrido 80 ciclones en los últimos 125 años.
Pero en la aislada Dublarchar, los habitantes siguen peleándose por el agua potable.
«Ya casi hemos vuelto a la normalidad. Pero nunca había visto tanta devastación», confesó a Efe el comisario Islam.