Los lucenses eliminaron ayer al Talavera de la Copa del Rey en un partido en el que dominaron desde el inicio
12 ene 2011 . Actualizado a las 03:33 h.Con sufrimiento y enorme alegría, el Azkar selló el pase ayer a semifinales de la Copa del Rey. Los de O Ceao certificaron que se encuentran en un excelente momento de forma y tumbaron en cuartos de final a un Talavera que había crecido en las últimas semanas. El Pabellón Primero de Mayo, al igual que había sucedido en la Liga, se rindió a la pegada del Prone.
El Azkar saltó al parqué de Talavera con ambición. Los lucenses tomaron las riendas del partido desde el pitido inicial y, de la mano de Hugo, se adelantaron enseguida en el marcador. No obstante, el golpe inicial de los de O Ceao propició la reacción de los locales, que consiguieron neutralizar el empuje visitante.
Rafa López, que se encuentra en un excelente estado de forma, puso tierra de por medio a favor de los de Bruno García. Sin embargo, los locales no estaban dispuestos a rendirse con facilidad. Nacho Gil devolvió la incertidumbre con un gol antes del descanso.
A medida que se fueron consumiendo los minutos, el juego se fue volviendo más duro. A los equipos, un poco atenazados por la presión, les duraba poco el balón en los pies. Y las constantes interrupciones llevaron a un juego deslavazado e inconstante.
El Talavera apeló al empuje para tratar de equilibrar un choque que se les había complicado desde el arranque. No obstante, Genaro martilleó de nuevo a los de Carlos Sánchez y colocó la clasificación un poco más cerca de los lucenses. Un minuto antes, el Prone reclamó un penalti que no fue señalado en el área rival.
Toma y daca
Pero los locales, un conjunto veterano y bregado en mil batallas, no se desmoronaron a pesar del golpe recibido. Justo Cáceres devolvió un hálito de esperanza a los talabricenses. Con 2-3 en el marcador, el nerviosismo se elevó un punto y el choque quedó despejado. Los locales se lanzaron a por el empate de manera desesperada, mientras que los visitantes aguardaban con impaciencia por un milagroso contraataque que les allanase el camino.
A falta de dos minutos, el Talavera echó el resto. Nando se enfundó la casaca de portero-jugador y puso cerco al portal gallego. El tiempo corría deprisa para los veteranos del cuadro local, mientras que el Azkar repelía las agresiones como podía. Joan tuvo la igualada en sus botas a falta de seis segundos, pero Mendiola, que participó en la segunda mitad, repelió la ocasión con maestría.