Si el negocio de los clubes de alterne pudiese equipararse a una empresa, esta figuraría en los primeros puestos de la provincia en cuanto a volumen de ingresos y también en cuanto a número de trabajadores. Los casi 40 establecimientos de alterne que funcionan en territorio lucense generan unos beneficios de por lo menos 15 millones de euros anuales, según diversas estimaciones. Este resultado llegó a ser incluso un 50% superior hace tan solo unos años, si bien también en este negocio se notó de una forma muy acusada la crisis.
A los 15 millones, según los cálculos más bajos, hay que añadir toda una serie de beneficios en materia de venta de bebidas en los establecimientos, tabaco, las máquinas recreativas... En torno al negocio también viven además algunos taxistas e incluso joyeros que tienen a las mujeres de la noche entre sus mejores clientes. Todo esto sería la parte visible. A muy pocos se les escapa que en la trastienda de algún club podría haber algún negocio ilícito.
«Un dos clubes que está pechado pola operación da Garda Civil despachaba nunha noite tantos ou máis güisquis que calquer pub do centro da cidade», señaló un hombre que conoce estos ambientes nocturnos. El negocio, aun acusando las consecuencias de la crisis, es tremendamente lucrativo. Además, buena parte de los ingresos, escapan a cualquier control fiscal. Con todos estos datos no es de extrañar que se generen presuntas tramas como la que se destapó hace ahora una semana.
Los locales del farolillo rojo siguen siendo un gran negocio a pesar de la competencia que supone la prostitución en los pisos y también la situación económica. Un empresario de la noche planificó el San Froilán pensando en una avalancha de clientes. Incrementó la presencia de mujeres en el local e incluso trajo algunas estríper, mujeres que se desnudan mientras bailan. Pues bien, según algunas referencias, la clientela flojeó y mucho, según apuntaron algunas fuentes.
Unas cuatrocientas mujeres
El negocio de los clubes de alterne se parece a la bolsa. Tiene constantes altibajos en lo que respecta a establecimientos que cierran, reabren, cambian de dueño... Esto trae también como consecuencia que la plantilla de trabajadoras varía, dependiendo de las temporadas. En la actualidad trabajan en los que están operativos entre 350 y 400 mujeres, alguna de las cuales está obligada a conseguir un ingreso mínimo diario para pagar deudas contraídas con sus explotadores.
El lucrativo negocio del sexo motiva situaciones muy oscuras. No son infrecuentes las venganzas y rencillas entre los propietarios de clubes, que generalmente, tienen más de un establecimiento, incluso fuera de la provincia. Tampoco lo son las venganzas de algunas mujeres dentro de un mundillo que resulta complicado y que también refleja la existencia de casos de presunta explotación y maltrato.
Un informe de la Fiscalía de Galicia, dado a conocer el pasado mes de marzo, alertaba sobre un incremento en el consumo de prostitución. En Lugo capital y alrededores, los locales de alterne se mantienen e incluso hubo cierres. Lo mismo pasó en algunas comarcas. Con todo, algunas estadísticas elaboradas hace años sitúan a la provincia en un lugar muy alto en cuanto a locales de alterne: en novena posición a nivel nacional y en segunda en la comunidad.