Los institutos piden prudencia en la demanda de nuevos ciclos

LUGO CIUDAD

26 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Es una de los principales objetivos que la semana pasada se marcó en Monforte la recién creada mesa local por el empleo. Pero suena a ya vista. La revisión de la oferta formativa para adecuarla a la oferta real del mercado es un propósito que consumió horas y horas de reuniones entre los empresarios y los directivos de los institutos de educación secundaria de Monforte cuando la antigua formación profesional se recicló en los actuales ciclos formativos. Los directores del instituto Daviña Rey y A Pinguela, los dos que más ciclos ofertan de toda la mitad sur de Lugo, piden prudencia a la hora de demandar nuevas especialidades, y recuerdan que los ayuntamientos, la patronal, los sindicatos e incluso las academias privadas, también tienen mucho que ofrecer en materia de formación.

«Falar pódese falar de todo, porque non pasa nada por replantearse as cousas, pero eu parto da base de que en Monforte xa hai unha oferta importante de ciclos formativos». Así explica Enrique Sampil, director del instituto A Pinguela, sus reticencias a aceptar que los centros educativos públicos tengan que revisar ahora su nómina de especialidades.

Vicente Docasar, del instituto Daviña Rey, opina lo mismo, y duda que la oferta actual sea realmente ampliable o muy mejorable. «Agora mesmo -dice- temos trece ou catorce ciclos formativos, podemos poñer vinte, ¿pero imos ter alumnos? Pois non». Sampil sostiene que no es realista pedir a los institutos y a la Consellería de Educación que pongan en marcha un ciclo formativo nuevo por una demanda puntual de empleo. «Se unha empresa precisa nun momento dado xente para cubrir cinco postos de traballo e aquí non hai o ciclo apropiado, seguro que o atopa noutro instituto de Galicia. Hai que diferenciar o que é circunstancial do que é a formación de base».

Vicente Docasar añade que la puesta en marcha de una nueva especialidad en un instituto supone un esfuerzo en personal, en medios técnicos y en instalaciones que no se puede derrochar si no hay certeza de que la demanda para esa titulación existe y es duradera. Otra cosa, dice, es la oferta educativa no reglada, mucho más flexible. Ahí es donde él piensa que tendrían que intervenir los sindicatos, la patronal, los ayuntamientos y las academias privadas. «Por exemplo, agora as academias poden pedir cursos á Consellería de Traballo se certifican que vai haber saída laboral para polo menos o 80% dos alumnos, previo compromiso cos empresarios correspondentes», explica. Docasar también propone revisar las prioridades de los cursos de empresarios y sindicatos. Y las especialidades de las escuelas taller. «Os concellos quizais deberían pensar que poderían ir máis alá dos típicos módulos de carpintería, xardinería e cantería», dice.