A sus 74 años y tras más de medio siglo de peregrinación por los escenarios de medio mundo, el padre de la rumba catalana, Peret, reconoce que su participación en el festival de Eurovisión de 1974 con el ya legendario Canta y sé feliz se vio «empañada» por las circunstancias políticas de España en esa época. En una entrevista concedida a Efe, el artista recuerda con nostalgia cómo la canción española iba ganando en todas las apuestas -incluso a los aún desconocidos Abba y su Waterloo - y considera que la ejecución apenas un mes antes del anarquista Salvador Puig Antich a manos del régimen franquista hizo que muchas delegaciones «boicotearan» a España y no le dieran ni un solo punto.
«No quiero decir que Abba no ganara justamente, que lo hizo. Llevaban un estilo muy nuevo y un look muy moderno, pero a mí me perjudicó el clima político del momento. En aquel entonces, a mí ni siquiera me apetecía ya participar en aquello», sentencia el artista.
Desde la experiencia, el maestro catalán confiesa que le encanta el estilo de Soraya Arnelas, la representante española para la próxima edición del festival.