Grace, el fuego bajo la nieve

GENTE

Cuando se cumplen 25 años de la muerte de Grace Kelly, el mundo la recuerda como la princesa de Hollywood, que también quiso serlo en la vida real coronándose en Mónaco

16 sep 2007 . Actualizado a las 13:32 h.

Fue la quintaesencia de la sofisticación. Imitada por miles de mujeres y musa de grandes diseñadores en los años cincuenta, la década del glamur, Grace Kelly brilló como pocas entre las estrellas de Hollywood. La que fue princesa de América y de Mónaco, no ha perdido aún la intensidad de su elegancia. Con su espectacular estilo y su serena belleza, consiguió conquistar los corazones de todos los monegascos. Una historia propia de un cuento de hadas. Desde pequeña su belleza la hizo resaltar sobre las demás. Luego se convirtió en la musa de Hitchcock, para más tarde dejarlo todo por un príncipe azul. Así fue la vida de Grace Kelly, la mujer que cumplió el sueño de todas: ser princesa.

Todo parecía perfecto. Se casó con un guapo hombre que la amaba. Sus súbditos la adoraban y lo más importante, cumplió el sueño de ser madre con los nacimientos de Carolina, Alberto y Estefanía. La muerte de Grace no sólo puso fin a los años dorados de Mónaco, sino también al más bello cuento de hadas, en donde una simple plebeya se convirtió en la más glamurosa princesa de Europa.

Durante su noviazgo con Rainiero, este le advirtió de que si se convertía en princesa de Mónaco debía dejar el cine, y así lo hizo tras rodar Alta sociedad. Grace Kelly fue una de las actrices favoritas de Hitchcock; Crimen perfecto, con Ray Milland, La ventana indiscreta, con James Stewart, y Atrapa a un ladrón, con Cary Grant. Fue él quién se refirió a la actriz, nacida en Filadelfia en 1929, como «una verdadera dama que se puede transformar en una prostituta en el dormitorio».

Una vida que terminó el 14 de septiembre de 1982 cuando la princesa Gracia de Mónaco, de 52 años, fallecía a las 22.30 horas víctima de las heridas sufridas cuando el coche que conducía se despeñó. La misma carretera en la que rodó junto a Cary Grant una escena de Atrapa a un ladrón, largometraje de 1955 dirigido por el fetichista Hitchcock. Un mortal accidente que no estuvo exento de polémica y que giraba en torno a si era ella quien realmente conducía o su hija Estefanía, de 17 años, que resultó ilesa. Fueron muy pocos los representantes de las casas reales que asistieron al matrimonio de Grace y Rainiero, calificada de boda del siglo. Pero sí que nadie faltó a los funerales de la princesa doblemente desaparecida. Con las dudas sobre la felicidad verdadera que pudo depararle su matrimonio monegasco, y su trágico final, Grace Kelly quedó definitivamente fijada como estrella eterna del papel cuché.

Homenaje póstumo

El Principado de Mónaco inaugura la primera exposición dedicada a la vida de la princesa Gracia.

La muestra se introduce en el mundo de Grace Kelly desde su nacimiento hasta su muerte. Recorre todas las etapas y para ello utiliza fotografías, cartas personales, accesorios, mucho vídeo e incluso grabaciones sonoras. La muestra, que permanecerá hasta el 23 de septiembre en el centro cultural Grimaldi, empieza por la infancia de la artista. Los principios de su carrera dan paso al espacio dedicado a Hollywood, que recreará un gran set de rodaje.