Tanto el PSOE como el BNG pasaron ayer de un modo tangencial por el plan de prioridades sanitarias presentado por Pilar Farjas en el Parlamento e hicieron girar el debate hacia la viabilidad del sistema de salud y, concretamente, al alcance de la deuda que tiene contraída el Sergas.
El portavoz de sanidad del PSdeG, Modesto Pose, cuestionó que la conselleira acuda a la Cámara a hablar de «obviedades», advirtiendo de que con tanto priorizar se va a ganar el apelativo de la «madre priora». En su opinión, lo que debe hacer el Gobierno gallego es aclarar el alcance de la «débeda sanitaria» de Galicia, pues entiende Pose que esta se incrementó ya en un 38 % en relación al año 2006, a la vez que puso de relieve que la comunidad gallega «é a que máis disparou» su deuda con la industria farmacéutica, pese al catálogo priorizado de medicamentos.
También Ana Luísa Bouza (BNG) alertó de que la Xunta incrementó sustancialmente el tiempo de pago a proveedores, que, según sus datos, pasó de una media de 60 días a más de 80, lo que representa que las facturas quedan en el cajón ahora 20 días más que con el Gobierno bipartito. «Esta é a realidade da súa xestión: incompetencia», remarcó la diputada nacionalista.
Farjas, en cambio, negó la mayor. No solo se resistió a hablar de las facturas que duermen en el cajón, sino que manifestó que Galicia es la comunidad sin cupo propio que paga «no menor tempo» a sus proveedores. Es más, la conselleira colocó la media en los 74 días, seis por debajo de la cifra aportada por la diputada del BNG, y subrayó el esfuerzo del Ejecutivo por hacer viable un sistema «cen por cen público».