Bajan de 80 a 20 años la petición de penas por el narcosubmarino

E. V. PITa VIGO / LA VOZ

GALICIA

Los seis acusados, en un momento del juicio celebrado ayer en Vigo.
Los seis acusados, en un momento del juicio celebrado ayer en Vigo. M. MORALEJO

«Los jefes no han sido sentados en el banquillo», advirtió la acusación

02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El fiscal especial antidrogas de Pontevedra rebajó su petición de castigo de un total de 80 años de cárcel a 20 para los acusados de fletar un narcosubmarino en la ría de Vigo en el 2006. La petición inicial iba de 10 a 13 años de cárcel para cada uno y, con la rebaja, se reduce a un mínimo de 2 años y 3 meses, para el testaferro que compró el velero de apoyo, y un máximo de 3 años y 9 meses para Tomás Bengoechea y Francisco Omil, por tener antecedentes. Reclama 3 años, 4 meses y 16 días para Suso Ferriño, un histórico que solo hizo contravigilancia. Para el constructor del navío, Clemente Groba, pide 3 años y medio, lo mismo que al financiero Juan Serrano. «No se sientan en el banquillo los jefes, sino los subordinados», concluyó el fiscal.

La rebaja, del 66 al 80%, se propuso en la fase final del juicio en la Quinta Sección de la Audiencia, en Vigo, después de que los acusados reconociesen los hechos. El fiscal les aplicó los beneficios de la reforma penal y modificó la calificación inicial de delito de tentativa de tráfico de drogas por otra de delito de conspiración para traficar, con los agravantes de pertenencia a organización, cantidad en notoria importancia y uso de buque. La Fiscalía recordó que este caso es «algo único en la historia de la jurisprudencia en Europa».

Los abogados de seis de los ochos acusados (el piloto Juan Carlos González Filloy y un correo venezolano están fugados) pidieron ayer la absolución o, alternativamente, penas de 3 a 9 meses de cárcel. Alegan que la droga no existe, el sumergible fabricado en un galpón por un mecánico era un «cacharro» incapaz de sumergirse ni moverse, no llevaba víveres, el plan era «chapucero» y no existía tal organización. Lo consideran un «delito imposible». Un letrado argumentó que los supuestos transportistas eran unos «pillos» que montaron la «puesta en escena» de la botadura del narcosubmarino para venderlo a sus clientes como «indetectable» y «sacarles el dinero». Sabían que el artefacto no funcionaría e iban a usar el velero.

El fiscal insiste en que el narcosubmarino iba a transbordar de 2.000 a 3.000 kilos de cocaína en un buque nodriza a 2.000 millas en alta mar, en el triángulo de Azores, Madeira y Canarias. En la bodega llevaba 30 garrafas, que luego serían rellenadas con droga. Los 4.650 litros de gasoil bastarían para entre 8 y 16 días de navegación. «Los narcosubmarinos son reales, operan en el Caribe y con tiburones», advirtió un experto en los pasillos.