En poco más de veinte minutos, la Cámara gallega tuvo que resolver ayer el trámite de votaciones de las resoluciones de 496 propuestas de resolución presentadas al debate sobre el estado de la autonomía, que en la mayoría de los casos fueron negociadas en combinaciones múltiples a tres bandas, lo que acabó tensionando el ambiente dentro del hemiciclo con una ácida disputa entre la presidenta del Parlamento, la popular Pilar Rojo, y la viceportavoz socialista, María José Caride, provocando que se quedaran en el cajón varias propuestas sin votar.
El grupo que presentó más iniciativas fue el PSdeG, un total de 240 propuestas, seguido del BNG, con 219, de las que se cayó una que no fue calificada por aludir a un asunto demasiado local. El PP resolvió la papeleta promoviendo 37 iniciativas, de la que solo una fue aprobada por unanimidad, con el fin de instar a la Xunta a apoyar «o mantemento da actividade produtiva e dos postos de traballo» en la planta de Clesa en Caldas de Reis. Del PSOE se aprobaron nueve por unanimidad, y del Bloque, otras catorce.
Los problemas se produjeron al final del debate y derivaron, en unos casos, de la inexperiencia de la nueva dirección del Grupo Socialista y, en otros, de la decisión del PP de pasar rápido la página de todas aquellas iniciativas que no estaba dispuesto a apoyar.
De hecho, Rojo intentó impedir el voto separado de varias iniciativas del BNG, de las que se iba a abstener el PSdeG, algo que acabó rectificando, si bien al final todavía se quedaron en el cajón tres transacciones entre el PSOE y el BNG, que en todo caso no prosperarían por la falta de apoyo del PP.